TENIS. Masculino / 1ª Ronda
SANTIAGO APARICIO. PEKÍN.
Rafel Nadal, habituado a acceder a la permanente petición de los aficionados de posar para compartir una fotografía, resuelve con naturalidad situaciones como esta, que revive en la Villa Olímpica, donde deportistas de otras especialidades y países le demuestran su admiración y el deseo de compartir la instantánea con uno de los atletas más populares del universo.
No es un caso único. Al propio Nadal también le ocurre. El balear disfruta de la vivencia olímpica. Forma parte de la condición humana. Y en su primera experiencia, de lleno, en unos Juegos, el próximo número uno del mundo no desperdicia la ocasión de tener un recuerdo con uno de los deportistas más legendarios. El nadador estadounidense Michael Phelps.
Preguntado tras su primera victoria olímpica, ante el italiano Potito Starace, si se había dado el caso de que hubiera solicitado a alguien hacerse una fotografía, Nadal no lo pensó. "Ayer mismo. Pedí una Phelps".
La estancia en la Villa Olímpica enriquece la experiencia vital del tenista de Manacor. Acostumbrado al frenético ritmo y a las peculiaridades que impone el intenso circuito profesional, Nadal apenas tiene tiempo para detenerse a contemplar el alrededor. Pekín 2008 ha alimentado el tránsito cotidiano del jugador español.
La experiencia olímpica aparta a la primera raqueta de España del vaivén permanente de la temporada. Cada semana en un lugar. Las mismas caras. Las mismas voces. Por eso Nadal rentabiliza en Pekín cada instante. La ceremonia de inauguración. El tiempo en la Villa. "Disfruto de una experiencia única. Vivo con los deportistas. Ellos son iguales que yo y me hago fotos con ellos encantado. No me importa. Son iguales", dijo Nadal.
Los Juegos Olímpicos son un evento diferente. Su repercusión competitiva no alcanza aún la relevancia de un Grand Slam. Y su encanto y trascendencia no es aún igual que el de una Copa Davis.
"La diferencia principal es la estancia. Vives de forma distinta y eso te ayuda a ver y darte cuenta de lo que es la vida real. De que te tienes que espabilar. No tienes chóferes en la puerta. Ni una habitación grandiosa. Pero te das cuenta de que no te hace falta todo eso para ser feliz. A mí no me hace falta. Y yo soy feliz aquí", indicó el ganador este año en Roland Garros y Wimbledon.
Federer, que pasó sin problemas a segunda ronda al superar al ruso Dmitri Tursunov por 6/4 y 6/2. y Nadal coincidieron al señalar la humedad, y no la polución, como la principal dificultad con la que se encuentran los tenistas en Pekín. "Que pongan una secadora", pidió Nadal tras avanzar a segunda ronda. "El problema es la humedad. La polución no me afecta nada. Tengo que cambiar la camiseta cada diez minutos. Tengo que usar magnesio para las manos. Cambiar la toalla muchas veces". Federer opina igual: "Es demasiado húmedo".