JOAN ROTGER
El presidente del Real Mallorca nunca tiene un no a la hora de asentir o negar una venta. Como buen negociante (?) lanza la piedra y esconde la mano, utiliza los globos sondas, juega a frases sin sentido final y se deja querer (económicamente) ante cualquier posible atisbo de negocio. Todo este preámbulo viene a cuento de que ayer el máximo propietario de la sociedad anónima manifestó a los micrófonos de IB 3 (radio), la de todos y que soporta una parte del presupuesto del club que encabeza el empresario inmobiliario, que no estaba en su pensamiento deshacerse de su paquete accionarial (alrededor del 92 por ciento). Acto seguido propuso una carta de precios, diferente a si el interlocutor era de la tierra o foráneo. En una palabra, introdujo rebajas para los residentes en la isla. Un inciso, podría tener el detalle de avanzar algunas de sus ideas y primicias en el programa radiofónico o televisivo que controlan y gestionan desde el club, Versió Reial. Debe ser duro ser de la casa y ver que dan las noticias de mayor peso a otros medios.
pedir por boquita de piñón. El máximo ejecutivo de Drac, primer patrocinador no institucional del deporte en Balears, fijó entre los 70 y los 80 millones de euros el precio de salida si era una oferta local y de entre los 90 y los 100 si el tratante era de fuera. Por pedir que no que quede. Al final de la pasada campaña, ha reconocido, le ofrecieron un botín de 40, cantidad que rehusó por considerar insuficiente. Grande sigue sin definir su postura. Él mismo aviva la llama de los rumores.
MENOR TASACIÓN. En el entorno del presidente rojillo consideran que 50 millones de euros serían un caramelo que de sumo gusto aceptaría Grande. El empresario ha enterrado 25 millones en compra de acciones, ampliaciones y operaciones acordeón. La actual plantilla tiene un patrimonio considerable, con jugadores de la talla de Jonás, Arango, Güiza, Moyà e incluso Fernando Navarro. A ello hay que añadir la ciudad deportiva de Son Bibiloni y el ahora posible centro comercial y de ocio que se planea en los actuales terrenos del Lluís Sitjar. O es por esta última razón el motivo de su repentina subida del precio de la sociedad anónima deportiva en sus pretensiones de vender el Real Mallorca, que incluso podría cambiar su sede social a otra ciudad española en función del comprador. Y divagar en este particular es levantar la voz de alarma entre el mallorquinismo. Más firmeza, o blanco o negro. Desde luego tales reproches no son de su agrado, ni entran en la línea del corifeo que pasea a su alrededor, de esos embelesadores a los que tanto premia. ¿Será de los que les encanta preguntar a su espejo? El narcisismo, en demasía, acaba por pasar factura. Algunos de los que tanto ríen sus gracias serán los primeros que le pongan la bota militar sobre su cuello. Y en el Real Mallorca ya ha habido ejemplos. Es un escenario de pasiones, traiciones y vendettas. Cerrar cada capítulo es una mera cuestión de espera, tiempo y paciencia. Sigan sentados.
un paripé. El pasado jueves se constituyó la Assemblea Balear de l´Esport, a la vez que las comisiones de medicina deportiva y antidopaje. Algunos de los asistentes se preguntan por qué fueron convocados por el conseller de Deportes y Juventud, Mateu Cañellas, si ya estaba decidido quién formaría tales comisiones. Fue llegar y decir amén. Un ejercicio más de control.