FÚTBOL. SELECCIÓN
SEBASTIÀ ADROVER. PALMA.
Mallorca estuvo representada con creces en la victoria de la selección española ante Francia (1-0). No cuajaron sus mejores partidos, está claro, pero aportaron su granito de arena. Albert Riera y Dani Güiza son los dos nombres propios que participaron del triunfo de la roja, aunque ayer vestía de dorado por homenaje al setenta aniversario del diario ´Marca´. Uno es de Manacor, pero milita en el Espanyol, y el otro es de Jerez, pero juega en el Real Mallorca.
El tercero en discordia, Fernando Navarro, se quedó con la miel en los labios y no debutó. Luis Aragonés le dejó en el banquillo, por lo que su sueño de ser internacional tendrá que esperar.
Eso sí, el ´sabio de Hortaleza´ sí que incluyó a Riera entre los once elegidos para disputar uno de los últimos amistosos antes de afrontar la Eurocopa de Austria y Suiza. El isleño se ha ganado un puesto entre los convocados y ya empieza a ser un habitual del combinado. Y empezó con muchas ganas. Un futbolista de su clase, con una zurda para enmarcar, gana muchos puntos si además no se esconde. Y no lo hizo. Tiene confianza, el balón no le quema y por eso anoche quiso dejarlo claro una vez más. Probó el uno contra uno con Sagnol, se fue al centro, o se abrió a la banda, lo intentó todo para acercarse a la meta rival. Incluso probó fortuna para marcar, pero su disparo en el minuto ocho del encuentro encontró a Coupet. Daba igual. No pasaba nada. Era toda una declaración de intenciones. Quería hacer ruido y lo estaba consiguiendo.
El público de La Rosaleda disfrutó con algunos destellos de su calidad con el balón en los pies, aunque a medida que fueron transcurriendo los minutos se fue diluyendo. No sólo él, sino el resto del equipo. De ahí a que la primera mitad finalizara con empate a cero y que fuera sustituido al descanso. De esos cuarenta y cinco minutos iniciales ya jugó la mitad el otro protagonista de la isla. El ariete del Liverpool Fernando Torres sufrió un pinchazo en el muslo y Luis, con Villa en el banquillo, optó por dar entrada al otro punta, Güiza. Normal. Es el ´pichichi´ nacional con once tantos y el entrenador quería verle en acción de cerca. Sólo era su segundo partido y quizá por eso su ansiedad le pasó una mala factura.
Excitación
No tenía la mirada del ´arquero´ que deleita a los mallorquinistas. Tenía tantas ganas de agradar, que se desesperaba aún más en cada carrera, en cada balón que tocaba o en cada control. Incluso fruto de su excitación cogió de una forma flagrante de la camiseta a Diarra y vio la tarjeta amarilla. Era el minuto 68 de la segunda mitad y apenas se había visto al delantero que maravilla en su equipo doméstico.
Pero un jugador de su talla, aunque sea en el último suspiro, necesita probar suerte ante la portería. Y así fue. Se quedó sólo ya en el descuento ante Coupet, pero el galo despejó su disparo. Al menos ya lo había intentado.