ALEJANDRO VIDAL
Sólo hay una cosa peor que un partido de selecciones y es un partido se selecciones amistoso. Hubo que consumir casi todo el tiempo antes de encontrar en el lamentable espectáculo, un punto de emoción. Antes de que Capdevila anotara el único gol, a diez minutos del final, todo nuestro interés se reducía a la espera para que Güiza marcara, pero no es lo mismo que diez jueguen para uno a que uno tenga que jugar para diez. Después Henry se alió con el anfitrión y perdonó por dos veces un empate que quizás habría sido el castigo más justo para ambos equipos.
España no tiene estilo ni dinámica que propicie el lucimiento del goleador del Mallorca. Apenas tuvo opciones para aparecer excepción echa de algún envío profundo de Xavi al que no llegó por poco y un escorado tiro final que, con poco ángulo, rechazó el portero. Al otro futbolista local, Fernando Navarro, ni le vimos. No porque lo hiciera mal, sino porque ni siquiera le pusieron. Viajó, igual que Bojan, para hacer turismo aunque, con el lateral y goleador del Villarreal por delante lo va a tener difícil.
Siento que la referencia a los mallorquinistas pueda parecer algo provinciana, pero ni siquiera Francia puso mucho de su parte para rescatarnos del aburrimiento. En último término siempre es agradable ver a un mallorquín, Riera con los colores papales que ayer estrenaba la Selección, quizás porque Villar puede invocar hasta a Su Santudad con tal de seguir en la poltrona. Pero me alegro por Luis Aragonés, incólume ante el acoso de tanto descerebrado capitalino.