El amplificador

Los Amebas: Gamberros, psicodélicos y ye-yés

17.10.2017 | 01:07
Los Amebas: Gamberros, psicodélicos y ye-yés
Los Amebas: Gamberros, psicodélicos y ye-yés
En la imagen, de izquierda a derecha, Mario Valls, Manuel Miró, Luis Ozonas, Jaume Masegosa, Maria Rosa Cabot, José Miguel Payés y Ruth Valencia.

Reivindican la música de los 60, hacen suyas canciones de Mochi o Los Beta, suenan acelerados y lisérgicos, y cantan temas propios como ´Te odio´ y ´Paca la barata´. No son unos virtuosos pero tampoco unos principiantes

Existen múltiples especies de amebas pero solo una habita en los escenarios alimentándose de la psicodelia, el pop ye-yé y el rock de garaje. "Una ameba es una cosa de la que no te esperas mucho pero cuidado, que no somos inofensivos", advierte Manuel Miró, el cantante de un grupo que surgió a finales de 2014 aunque sus integrantes, hoy con edades entre los 38 y los 52 años, acumulan años y años de experiencia en este oficio. Dos días a la semana se les puede encontrar en el número 4 de Es Generador (Son Caliu), en un local en el que lucen sus paramecios o amebas, tan frecuentes en el vestuario de los años sesenta. Y es que la música sesentera es la base de sus canciones. Sus temas propios se nutren de aquella época, al igual que sus versiones, de Los Pops, Juan Erasmo Mochi, Los Beta... "Reivindicamos la música de los 60 por su calidad. En toda España hubo grupos buenos pero sobre todo, en Mallorca", subrayan. Ojo, que nadie espere al típico grupo tributo. Los Amebas agarran por los pelos la canción que quieren adaptar y se la llevan a su garaje, como han hecho con Snob, aquel tema que lanzó Mochi en 1968 y que con ellos suena más anfetamínica y acelerada.

¿Qué es el garaje? "Un sonido no muy limpio, temas acelerados, ligeramente sucios, en definitiva, tres acordes y al lío". Respuesta adecuada. Un ejercicio en el que mandan las guitarras y el farfisa, un órgano de origen italiano que llegó a ser mitificado en la escena rock de los 60, con un sonido excesivamente grave y un diseño juvenil y moderno. "The Doors y Los Flechazos son dos de los grupos que lo utilizaron", recuerda Mario Valls, el teclista de Los Amebas, cuyo farfisa pasó antes por las manos de Richard Vinton, pianista que ha creado escuela en la isla.

Si todavía no les conoces y te apetece escuchar uno de sus directos, ahí van algunas recomendaciones y aclaraciones: sus conciertos son divertidos, que no graciosos, porque no hacen el payaso, y tensos. Se lo pasan bien y eso se transmite al público. Gamberros, un poco provocadores, y nada de virtuosismo, que muera el virtuosismo. Parte del público encuentra el atractivo en el error en sí. Y no esperes nunca el mismo solo. "En los inicios no teníamos mucha experiencia. Los directos eran salvajes y la gente salía con otorragias", reconocen. Pese a provocar alguna hemorragia en el oído, Los Amebas han ido ganando público –este verano cruzaron el charco, hasta Fuengirola, donde actuaron en un macrofestival de corte independiente– y han conquistado a más de un personaje de renombre, como Pablo Ochando, de La Granja, que aceptó producirles su primer disco, en 2016. "Al principio no nos lo creíamos. Pensábamos que era una broma. Tras un concierto nos cogió por el cuello y nos soltó: os voy a grabar yo. Y no se habló más".

Devotos del vinilo, quieren que su carrera se ajuste a este formato, al alza, y nada de publicar discos de veinte cortes: "Con cuatro, suficiente". De los surcos se pueden esperar canciones que emocionan y divierten, con letras cortas y sencillas. "Quien quiera un mensaje que llame a la Western Union", espetan. En su estreno discográfico cantan, con pasión y entrega lisérgica, textos como "te odio como nunca he odiado a nadie y nunca lo haré... me respondiste que tú también, ahora soy un hombre feliz", en Te odio; "me robó el dinero y el orgullo, y me dejó sabor barato, salado y sucio", en Paca la barata; o "soy tu perro fiel, en la calle busco tu olor", en Listos para la acción, cover del Get Ready de Smokey Robinson.

Es Generador, el equipamiento junivel ubicado en Son Caliu, donde se celebran no solo conciertos, también talleres y competiciones de todo tipo, es su cuartel general. "Sus locales son bastante aceptables –afirman–. Pagamos 160 euros, aunque el local es pequeñito, de 8 metros cuadrados. Aquí está limpio, hay aire acondicionado, baños, control, seguridad? La verdad es que se está a gusto. Comparado con otros locales de la isla, esto es Hawaï. Hay locales donde los cerdos y las gallinas pasean, auténticas cochiqueras", insiten. Ensayan en el número 4, y siempre sobre las nueve de la noche. Los Amebas son Mario Valls (farfisa y coros), Luis Ozonas (batería), Manuel Miró (voz y maracas), Jaume Masegosa (guitarra y coros), Ruth Valencia (guitarra y coros), Maria Rosa Cabot (pandereta y coros) y José Miguel Payés (bajo y coros).

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