Arte urbano

Soma: "Los hoteles están devorando mis obras"

El artista Marc Peris regresa a su Valencia natal y abandona este mes Palma, donde deja un legado de decenas de murales urbanos muy críticos con la especulación, la gentrificación y la masificación turística

12.08.2017 | 02:09
Soma: "Los hoteles están devorando mis obras"

Activismo con el espray

  • Arte crítico en Canamunt

    Soma ha reflejado en sus murales las problemáticas que ha vivido Palma: la transformación del barrio chino, la especulación inmobiliaria, la gentrificación o la masificación turística. La mayoría de sus piezas están en Canamunt, pero también ha pintado en El Molinar, Son Gotleu o Santa Catalina.

Soma cumple a rajatabla la definición de "artista de la experiencia". Marc Peris (Valencia, 1977) ha inmortalizado en sus grafitis el proceso de gentrificación y turistificación que ha padecido tanto él mismo cual vecino de Canamunt como el centro de Palma. "Llegué a Ciutat cuando se estaba produciendo la transición entre lo que era el barrio chino y lo que ahora es esta zona. Ya se intuían muchas de las cosas que ahora se están produciendo", comenta el artista valenciano. Corría el año 2005 y Soma había conseguido plaza de profesor de Plástica en el IES Francesc de Borja Moll, en Nou Llevant. " Polígamo rules", bromea. En esos momentos, Canamunt despegaba entre la parte nueva de los juzgados, un Flexas recién abierto y muchos solares vacíos con muros de cemento y edificios antiguos tapiados y con las persianas echadas. El lienzo perfecto para un artista urbano que lo que busca es abrir un debate sobre el espacio público. Amén de sus esprays, Soma llegaba con una mochila cargada de aprendizajes, ideas y ganas de expresarse motivadas por un fenómeno que devora barrios enteros de Europa y EE UU. "En Valencia ya había vivido la gentrificación de mi distrito, Russafa", confiesa. "He visto cómo en diversos barrios valencianos la población habitual era progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor", agrega.

Pintar en las calles de Palma empezó como una actividad furtiva. "Bajaba a dibujar por la noche, después de cenar", relata. "No sabía si iba a tener problemas, pero nadie me decía nada. Y fui perdiendo el miedo. En todo este tiempo en Ciutat, nunca me han puesto una multa. Yo creo que la policía ya me conoce", asume risueño. Ahora con el tiempo, a Soma le gusta volver sobre sus obras, muchas de ellas desaparecidas, otras en proceso de extinción ("el arte urbano es efímero y está vivo") y algunas transformadas. "Estas ranas estaban unidas por las lenguas, pero como han cambiado las persianas de sitio con la reforma del edificio, ahora están separadas", comenta frente a ellas, situadas entre la calle de la Llotgeta y la plaza de la Quartera. "Otras se han esfumado. Los hoteles y los edificios de lujo que se han levantado las han devorado", asegura. "En esta zona ya hay más de 20 hoteles o pseudohoteles y la moratoria que se ha aprobado es insuficiente", opina. "Los nuevos que se han de abrir ya están con los trámites iniciados y no les afectará", añade.

Precisamente muchas de las piezas urbanas de Marc Peris critican directamente esa misma burbuja que las ha engullido. Paradojas de la vida. "En 2008, traté mucho sobre esta cuestión y luego pasé a hablar más de la crisis económica. El tema de ahora es la especulación, la gentrificación y la masificación turística", sostiene.

Soma se sonroja cuando se le comenta que coadyuvó a introducir nuevos modos de militar en el arte urbano en Ciutat, donde predominaban los grafitis tradicionales o los stencils o plantillas. "No diría eso, pero igual sí animé a más gente a pintar en la calle. Creo que otros artistas vieron que se podían hacer murales y que eran un medio que tenía buena respuesta", asevera. "Me di cuenta de que mucha gente compartía mis dibujos y los de otros compañeros por las redes y se les empezó a dar difusión".

Antes de ponerse a pintar con los esprays, Soma maneja distintas variables que influyen en el resultado final de la pieza como son el lugar, la superficie, el contexto, la visibilidad y la gente que pasa por allí. "Algunos tienen un significado más concreto y político, como los de Donald Trump o Merkel [obras recientes], y otros, como el del cactus, son de interpretación más abierta", apunta.

Estos últimos meses ha recibido homenajes en Canamunt por su activismo e implicación. En concreto, exposición mediante en Rata Corner y con el nombramiento de Hijo Predilecto por la asociación de vecinos. "Soy uno más. He participado en Canamunt en femení, en las fiestas, con el arte urbano... Está relacionado con mi manera de ser, no me puedo desvincular de mi realidad. Por otra parte, pienso que es importante implicarse en la vida del barrio, es una forma de resistencia a la especulación y la gentrificación en cierto sentido", considera. "Los barrios más fáciles de gentrificar son los que están muertos", apostilla. "Por eso también comulgo con la gente de Ciutat per qui l'habita", añade. "Estamos generando una ciudad que es un producto que se empaqueta como una experiencia vacía", opina. "Se está criminalizando la turismofobia, a los vecinos o a los jóvenes de Arran cuando en realidad se está acabando con la vida de los barrios y las que sacan beneficio de todo esto son únicamente diez familias", lamenta. "La mayoría de personas que conozco tiene empleos precarios y padece los perjuicios de la masificación turística", continúa. "

Para Soma las políticas del Ayuntamiento no han sido del todo satisfactorias no sólo con la cuestión del modelo de ciudad sino también con el arte urbano, máxime cuando se han abierto convocatorias públicas, "que han resultado un fracaso por no aplicar lo que les hemos dicho en muchas reuniones. Nos han hecho perder el tiempo", denuncia el artista, que regresa a su Valencia natal por temas laborales y familiares. "Volveré de vacaciones, mis hijos son mallorquines. Y, por supuesto, me traeré los esprays. Esto no es un adiós definitivo", advierte.

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