LOLA CAMUS. SANTANDER.
El incendio de Santander de 1941 destruyó el pequeño almacén del riojano Vítores Merino, que después de esa desgracia, en la dura posguerra, abrió una bodega en una antigua carbonera. Los poetas la descubrieron, más tarde llegaron los pintores y a partir de 1953, entre tertulias, juergas y porrones, se fue gestando un museo único, de óleos sobre barrica.
Entre quienes firmaron los cuadros circulares de El Riojano están Juan Genovés, Albert Rafols-Casamada, Fernando Zóbel, Álvaro Delgado, José Caballero, Manuel Viola, Luis Feito y Antonio Quirós, pero ellos son sólo algunos de los autores del largo centenar de obras de este museo singular, que ahora va a poner orden en su pasado, mientras comienza otra etapa con nuevos artistas para los nuevos tiempos.
En esa tarea se ha implicado la Universidad de Cantabria, que publicará el primer catálogo del Museo Redondo en un libro en el que colaborarán Manuel Arce, uno de los grandes protagonistas, junto a Víctor Merino, hijo de Vítores Merino y Antonio Martínez Cerezo, especialista en la Escuela de Madrid, ampliamente representada en las barricas.
De la catalogación de las pinturas se encargará Fernando Zamanillo, responsable de la galería Del Sol, de Santander,. La colección, de la que sólo existe un inventario incompleto, tiene un valor histórico indudable por las firmas que han colaborado en ella, "importantes dentro del panorama artístico de la época".
Y del lugar como apunta el rector de la Universidad de Cantabria, Federico Gutiérrez-Solana: "En El Riojano hay una riqueza cultural tremenda. Ese patrimonio tenía que trasvasar el ámbito de la bodega para pertenecer a toda la sociedad", argumenta.