LOURDES DURÁN. PALMA.
El pasado verano, al hilo de la Bienal de Venecia, el artista mallorquín tomó la Galleria Internazionales d´Arte Moderna en Ca Pesaro. Una conversación que traspasó la barrera del tiempo fue la propuesta Shadows must dance, en la que sus piezas se comunicaban con clásicos del fondo de la colección como obras de Morandi, Klimt y Medardo, entre otras.
Coproducido por el IVAM de Valencia, ahora el centro de arte levantino acogerá a partir de la próxima semana, el día 26, esta exposición que en su caso además servirá para la presentación de su fuente inspirada en la foto Self-Portrait, de Bruce Nauman.
"¡Pongamos a bailar esas sombras, metamos la cabeza en el museo y propongamos una mirada nueva!", se dijo el artista mallorquín tras visitar la Galleria Internazionales d´Arte Moderna.
Mirada nueva que él concitó a partir de obra ya hecha a lo largo de los últimos quince años en diálogo con piezas del Ottocento veneciano de Favretto, Grubicy de Dragon hasta alcanzar la pintura de Medardo Rosso, de Morandi y de Gustav Klimt.
Veinticinco obras de Roig en distintos lenguajes como le es propio, desde las esculturas, instalaciones,vídeos y dibujos. En todas ellas, convive la dualidad, la sombra y la luz, la mirada líquida y fría que devuelven sus blancas figuras masculinas iluminadas con neón. "El ojo es la herida más profunda que tenemos", señaló a este diario a propósito de su ´baile con sombras´.
Algunas de sus obras como un hombre blanco que mira el retrato de Wilhem Leib al escultor Schreitmuller quedará congelado, otras sacarán humo. La mayor parte de sus esculturas son sacadas de calco de personas reales.
Bernardí Roig presentó antes de Venecia su Paraíso en la catedral de Burgos. Este año ha presentado en la Trienal de Milán su monografía sobre su trabajo, editada por Skira.