GEORGINA SAS
´Kissing Totems´.
Almagul Menlibayeva.
Galería La Caja Blanca.
C/ Verí, 9 (Palma.)
Hasta el 28 de noviembre.
El vídeo arte a pesar de los cortes conceptuales de secuencias inconexas que lo protagonizan constituye un relato que mezcla documento y ficción. Kissing Totems, de Almagul Menlibayeva (Kazajstán, 1969) consigue postular en un tema que trata de ir a la esencia, porque si existen religiones es porque el ser humano es espiritual, más razones para no entender los problemas de tipo institucional entre ellas.
La narrativa de esta artista ofrece una reflexión melancólica sobre la falta de sincronización del desarrollo de un país. Desde los días previos a la ocupación soviética y después de la deportación de personas a diferentes rincones del mundo.
Nos muestra un viaje en tren que traza un recorrido por sus propios sueños. Narra la historia de personajes mitológicos como el Peris que representa la belleza absoluta de la mujer, erotismo y sexualidad. Como escenario y elementos: jaulas, fábricas abandonadas, máquinas fotográficas, carcasas inútiles, pájaros…, que aluden a la represión soviética en Kazajstán y demuestra que los rituales de la vida se confiaron a una identidad femenina que se convierte en portadora de nuevos valores.
El trabajo pretende mostrar las secuelas complejas que se encuentran enterradas en el paisaje y en las ruinas de la era soviética, tanto en la consciencia como en el subconsciente del país.
Almagul Menlibayeva muestra la mujer libre de la opresión patriarcal y del control, que da nueva vida con el chamanismo tradicional y, al mismo tiempo, la desnudez femenina, también prohibidos por el régimen soviético.
El sentido de la vista es el más valorado y castigado de la sociedad contemporánea, pero el único capaz de mostrar el rastro y la huella de la vida que nos pasa alrededor.
Nos encontramos de nuevo ante un tratado visual mudo que acerca la historia y las emociones humanas. Una pieza hipnótica fruto de una compleja performance que atrapa al espectador y en la cual también es muy importante el sonido y el silencio como vertebradores de nuestras propias ideas.