l. durán. Palma.
La última vez que Rafael Moneo visitó la Fundació Pilar i Joan Miró fue el pasado mes de agosto. Se entrevistó con su directora, Magdalena Aguiló. Tres meses antes mantuvo una reunión informal con Nanda Ramon y otros miembros de la comisión de la fundación. Su viaje a Palma se debía, sin embargo, a otros motivos: participar en el homenaje a Jorn Utzon en el Col·legi d´Arquitectes de les Illes Balears
Tras explicarles las líneas maestras que están esbozadas en el anteproyecto entregado, Moneo aguarda. "Es el patronato de la Fundació quien debe juzgar si es oportuno o no el proyecto. Tenemos hechos estudios", dijo a este diario esta semana, en conversación desde su despacho de Madrid.
Indica el autor del edificio que su ampliación o reforma "es obra que, en principio, no debe tomar mucho protagonismo".
Recordó cómo en un principio se barajó la idea de utilizar un solar que está detrás del centro artístico, pero "al final entendieron que la Fundació debía mantenerse en su solar. La idea de hacer dos operaciones, los apartamentos y otra construcciones, ha quedado postergada y que cada palo sostuviera su vela. No es por falta de dinero, sino porque deja a la Fundació más independiente que si se utilizara el otro solar que sería un peaje. Se tanteó, pero se desechó".
Llamado por algunos de los integrantes de la comisión y el patronato del centro artístico legado por Miró a Mallorca, Rafael Moneo no se apura por el transcurrir del tiempo. "Ellos ya tienen el anteproyecto y será el patronato quien juzgue si es oportuno o no", reiteró. No tiene prisa.
"Siempre he dicho que son las obras las que han de empujar. Desde luego, yo empujo poco", apunta Moneo, convocado también para el Auditori de Pollença, otro proyecto, éste sí con presupuesto asignado, que aguarda la deliberación política del Consistorio de Pollença.
"Lo último que sé es que el alcalde –Joan Cerdà– querría seguir adelante. Si el Ayuntamiento tiene necesidad de hacer un pequeño teatrito que sea casa de cultura, ya se decidirá", señaló Rafael Moneo. El proyecto del Auditori de Pollença es contestado por la oposición –EU– por encontrar que es un gasto muy elevado para las arcas públicas. Entre 1,3 y 1,5 millones de euros.