LOURDES DURÁN. PALMA.
Pere Gimferrer está recuperado de su lipotimia. A las 2 de la madrugada del pasado jueves, la noche del fallo del Premio Planeta, ya fue dado de alta del Clínic de Barcelona. Final feliz. En consonancia con la novela ganadora, Contra el viento, de Ángeles Caso, escritora de la casa, al igual que el finalista, Emilio Calderón, "atropellado por los acontecimientos".
Sao es la mujer que da voz –es una inmigrante de Cabo Verde real que ayudó a Caso "a cuidar a mi hija mientras yo trabajaba, y a la que le debo mucho"– a la heroína de su novela.
"Un homenaje a todas esas mujeres caboverdianas que no han podido estudiar, que han tenido que luchar contra los malos vientos del maltrato, de los abusos, del racismo", repite la escritora y articulista que en 1994 se quedó a las puertas del galardón de mayor dotación económica de las letras españolas.
Ahora, "soy una escritora más madura", que compagina géneros con una nota casi común: "En mi vida hay dos fundamentos, mi apuesta por la literatura y por dar voz a las mujeres, siempre silenciadas, en segundo plano".
Por ello, pese a ser la cuidadora Sao la protagonista de Contra el viento, estamos frente a una narración coral. "Son muchas las mujeres que están ahí. Todas ellas con vidas duras, pero a pesar de eso, con una luz especial que en Occidente hemos perdido".
Álvaro Pombo, integrante del jurado, puso las cosas en claro: "Estamos ante una novela del buenismo, en contra de la teoría sartriana de que el mal vence al bien, y eso es algo difícil de sostener. Por eso, le doy la enhorabuena a la ganadora". Las féminas del jurado, Carmen Posadas y Rosa Regás, señalaron –la primera– la "oportunidad de que sea leída no sólo por mujeres", y Regás "pese a no estar muy de acuerdo con ese final de esperanza tal como está el mundo que vivimos", alabó "la oportunidad de descubrir distintos escenarios". Contra el viento transcurre en Cabo Verde, Portugal y España.