EFE
Administraciones, empresas y ecologistas son partidarios del uso y fomento de energías verdes, pero se muestran escépticos ante el posible aprovechamiento de esta energía renovable en zonas costeras como Galicia.
Un estudio estratégico ambiental sobre la energía eólica marina presentado por el Gobierno, declaró aptas para la instalación de estos aerogeneradores zonas de la costa gallega, concretamente en la marina lucense entre Burela y Foz, y en el Baixo Miño, entre Oia y Tui.
Asimismo, el emplazamiento de los molinos eólicos en el resto del litoral autonómico, casi un 75 por ciento, ha quedado supeditado a posteriores estudios ambientales, a excepción del entorno de las Rías Baixas y de la costa da Morte, dos zonas catalogadas de "exclusión".
De esta manera, el Mapa Eólico Marino, presentado por el Gobierno central, ha establecido un marco para la explotación de estos recursos en las costas españolas que, sin embargo, no ha suscitado el interés de compañías energéticas como Norvento, pese a que la instalación de estos molinos en la costa sería más eficiente que en tierra, ya que los vientos son más fuertes y predecibles y producen un menor desgaste en las palas, indicó la empresa eólica gallega.
Una de las razones radica en la estrechez de la plataforma continental gallega -la franja de costa con profundidades de menos de veinte metros- lo que obligaría a instalar los parques eólicos en "aguas profundas", una solución que no es viable en la actualidad, señalan a EFE fuentes de Norvento.
En estas zonas, con profundidades de 2.000 o 3.000 metros, los aerogeneradores no se "pueden anclar al fondo marino", explica a EFE el Director de Investigación y Proyectos de Oceana para Europa, Ricardo Aguilar, por lo que se debe utilizar una tecnología flotante. Una tecnología con la que se está comenzando a experimentar en Alemania y en otros países nórdicos, pero sobre la que "hay muy poca experiencia", afirman en Norvento.
Además, la empresa eólica gallega indica que los costes de cimentación, instalación y conexión a la red se incrementan, por lo que para producir un megavatio de energía eólica marina es necesario invertir entre 1,5 y 2 millones de euros, mientras que en tierra se requieren solo 1,3 millones de euros.
Por su parte, la industria pesquera y marisquera, uno de los sectores que resultaría más afectado, se muestra rotundamente en contra de la instalación de molinos eólicos en el litoral gallego.
"Donde existen en este momento este tipo de instalaciones no existe flota de bajura en absoluto", afirma el Secretario General de la Federación Gallega de Cofradías, Xoán López.