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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 12
    Junio
    2011

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    RESEÑA: Experiencia Pitingo

    Pitingo: Olé y amén. Auditòrium de Palma. Aforo: ¾ largos (1.100-1.200 pers. Aprox.)

    Hay canciones que, sin más, no son exportables a otros lenguajes más allá del pop. Por ejemplo, Let it be o I just call to say I love you. Otras son aceptables, exóticas y curiosamente pegadizas, como Killing me softly, y algunas, como Imagine, están suficientemente despegadas del original como para sonar muy propias. El resto del concierto de Pitingo, y eso significa tres cuartas partes de su duración, fue bastante excelente.

    La experiencia Pitingo, la heterodoxia que el artista ha escenificado en la mayor parte de su actuación, es de una altura más que notable, y hay una manera muy sencilla de reconocerla: es donde la guitarra de Juan Carmona tiene presencia (no es baladí que éste haya sido un gigante de la fusión con Ketama). La que otros ofrecen –Diego el Cigala, Niña Pastori– ni es tan atrevida, ni tan personal. El problema es que su propuesta se ha asimilado exclusivamente a la que suena cuando sale la banda al completo (teclado, bajo, cuatro coristas), se suelta la fanfarria, la aportación de Carmona se diluye y aquello parece una gala final de Operación Triunfo (aún así con muchísimo más gusto y grado; ya quisieran en esa churrería de la que no ha salido nada más que nivel artístico sonrojante).

    Como el mismo cantante se ocupó en señalar, además de tablaos flamencos de primera categoría, estuvo muchos años cantando en coros gospel. Y vaya si se le nota: su técnica es perfecta. Y como de voz va sobrado, su canto alcanza una jerarquía considerable: algo aguda, es fina y de filigrana como quiere, también robusta y potente cuando hace falta. Con las versiones más populistas la cosa se aligera hasta lo impersonal y no resulta interesante, pero cuando este profesional del flamenco ortodoxo, género que domina con personalidad, se queda dentro de determinados parámetros (el remate soulero de los fraseos de voz, la rotura de los palos flamencos con pasajes pop, composiciones mixtas como Olé y amén, además de la interpretación en sí misma), el resultado es más que digno: es particular y estimable.

     * Facebook & Twitter: conejomanso

     

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