Blog 
Sopas mallorquinas
RSS - Blog de Víctor Conejo Manso

El autor

Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


Archivo

  • 15
    Julio
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    REPORTAJE - Microteatro, el invento del año

    Galería de imágenes por César de la Lama aquí:

    comunidad.diariodemallorca.es/galeria-multimedia/Cultura/Microteatro-invento/29633/1.html

     

    La propuesta es sencilla: seis obras de unos diez minutos de duración, simultáneas y durante seis pases, escritas expresamente por profesionales de las islas. Pero hay más: se representan en celdas de la antigua cárcel de Palma. Una iniciativa ingeniosa servida en un espacio con un atractivo escenográfico imponente. Normal que esté arrasando.

     

    A alguien se le ocurrió la idea en Madrid: alquiló un antiguo burdel y, aprovechando el atractivo estético del lugar, montó en diferentes habitaciones del inmueble pequeñas obras de teatro. Audiencias reducidas (de diez a quince personas) para espectáculos de corta duración (quince minutos como máximo). Es una de las iniciativas de mayor éxito popular de los últimos tiempos en la capital. Tanto que no es extraño encontrarse con actores de televisión actuando en obras, algunas de ellas, escritas y dirigidas por directores de la pequeña pantalla o de cine, o por escritores como Elvira Lindo.

    La idea era tan buena que había que franquiciarla: Lydia Miranda, Albert Comas y Joan Porcel aceptaron el reto y la carga que supone las, de momento, pérdidas que genera el asunto. De momento no les importa, habida cuenta del éxito de asistencia y el elogio general que recogen: para el director de teatro Pere Fullana, "esto es el hiperrealismo. Oyes, sientes y hueles más que de ningún otro modo. Recibes el teatro más que nunca. Las sensaciones son únicas, y a los actores no les cuesta meterse aunque sea solo para diez minutos. De hecho, todos dicen que seis funciones ¡les saben a poco! Disfrutan como nunca con la adrenalina que les provoca". Biel Jordà (actor, autor y director teatral) es aún más explícito: "He flipado con el nivel de todas las obras. De todas. No he podido participar porque llevo una temporada muy intensa y estaba agotado física y mentalmente. Necesitaba un buen descanso. Pero en la próxima tanda seguro que estaré". Para Álex Tejedor (actor, escritor y director teatral) "lo difícil no es comprimir, sino resumir, que no es exactamente lo mismo".

    Son las 20:15 horas. Las puertas se abren a menos cuarto, pero ya hay casi doscientas personas haciendo cola. Cuando se abren, ya no quedan entradas para el primer pase de las seis obras (la entrada es gratis; al salir de cada función se pide la voluntad; la organización invita además a una pequeña picada y a bebidas). En una hora, ya no quedan para ninguna de las seis tandas. Lo primero que se encuentran los espectadores al entrar en la antigua cárcel es el impresionante trabajo del artista Diego Ingold. Ayudado por su padre Adrian, ha trabajado durante dos meses en la ambientación del espacio. Figuras monocolores, severas, cubren el recibidor y la sala principal, así como aparecen súbitamente en pasillos y ventanas. Ha creado un universo gráfico y escenográfico a medio camino de la dureza y la comicidad que aumenta la potencia visual que la misma prisión posee. Un espacio del que, por cierto, Lydia Miranda reconoce que "no podéis imaginar la cantidad de mierda que hemos sacado de aquí".

    Cuando preguntas a quien ha visto varios de los montajes, todos coinciden: no saben cuál recomendar. Todas les parecen inspiradas, ingeniosas, conmovedoras o sorprendentes. La de la celda 3 (Llucifer, escrita por Àlex Tejedor y dirigida por Pitus Fernández, con unos excelentes Xisco Segura y David Navarro) provoca reacciones contrapuestas: se ha visto salir a gente llorando, una espectadora se desmayó, otros no paran de carcajearse. En la celda seis, Marta Barceló y Joan Miquel Artigues (ella actúa bajo condiciones casi heroicas: se cortó el tendón de una mano poco antes de comenzar; él es el actor que da vida a mossèn Capellà) interpretan Remor, que consiste ¡en un montaje de danza en una habitación diminuta! El artista Diego Ingold recomienda especialmente esta obra, sobre todo cuando ya se ha hecho de noche: "La iluminación que se mete desde fuera de la celda, a través de la pequeñísima ventana, crea un efecto emocionante que pone la piel de gallina". La comicidad que Margalida Grimalt y Joan Manel Vadell consiguen en Una casa a Santo Domingo hace aplaudir a rabiar a los asistentes, lo mismo que provocan El hombre que mató a Teddy Bautista (obra tragicómica, como no podía ser de otra manera), escrita y dirigida por Pere Fullana, Petites incidències familiars, sobre la prevaricación urbanística (también de Fullana, dirigida por Caterina Alorda, también inevitablemente una comedia), o Regina, la segunda obra que Àlex Tejedor ha escrito para esta ocasión.

    El ritmo de actuación es trepidante: seis veces seguidas una misma obra, con escasos minutos de intermedio. Como si tuvieran que repetir en tiempo real, seis veces, el mismo cortometraje. Surge inmediatamente una cuestión: para el actor, ¿es mejor la primera representación o la última? Joan Miquel Artigues no niega que "en la última puede que vayas más fluido, pero también más lanzado, y no por ganas de acabar, sino todo lo contrario". Xisco Segura asegura que "con cada función comienzas de cero. Es un ritmo muy de cortometraje. Subes y actúas, acabas y bajas, constantemente. Es total. Y lo mejor, la conexión directa con el público: es bestial".

    Gran parte de la profesión actoral no ha querido faltar a la cita, como gran parte del elenco de Llàgrima de sang y Mossèn Capellà o los directores Rafa Cortés y Toni Bestard. También el cantante Jordi Maranges (quien se mostró muy interesado en participar en la próxima tanda de microteatro en el campo musical), el presentador Joan Monse, el diseñador gráfico Antonio Fernández-Coca o Carles Molinet (actor, director artístico, productor y ex director de la ESADIB, Escola Superior d'Art Dramàtic de les Illes Balears), para quien el resulta muy estimulante "la idea del agotamiento como experiencia y, claro, la supresión total de barreras entre actores y público". Se confiesa especialmente satisfecho con el trabajo de Pedro Orell (de la primera tanda de licenciados en la ESADIB, protagonizó Una casa a Santo Domingo durante el primer día de su representación).

    Joan Porcel se cuida de la caja que recoge las donaciones del público, por lo que tiene más pruebas contundentes de lo satisfechos que se van los asistentes: "Hay quien ha dejado 50 euros". Albert Comas explica que de las ganancias "el 80% es para actores, autores y directores". Tiene claro el siguiente paso: "Primero, conseguir un local estable para seguir con las funciones. Tenemos permiso para quedarnos todo el verano con la cárcel, aunque aún no hemos decidido si prorrogaremos. Y segundo, establecer un circuito con las otras ciudades que van a tener microteatro”. Porque otra confirmación de que el microteatro es un gran invento, aparte del éxito del original madrileño, es su expansión: ya se están gestionando las franquicias en Barcelona, Bilbao, Sevilla y Murcia.

     

    “MicroTeatre per doblers” se representa viernes y sábado en la antigua prisión de Palma, en la carretera de Sóller, desde las 21 horas. Entrada gratis.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook