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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 08
    Marzo
    2012

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    Por qué Eduardo Jordá conecta tan bien con el lector

    En prensa hay firmas imbatibles, y para qué engañarnos, a eso aspiramos todos: a que nuestra opinión sea tenida en cuenta más que la de otros. Máxime en estos días velocísimos de nivel 2.0 en Opinología: ya no solo hay intrusismo entre tertulianos televisivos, sino por todas partes dada las facilidades que ofrece la red. Es ya habitual el fusilamiento de argumentos y reflexiones ajenas. Practique el lector el sano ejercicio de chequear varios medios de comunicación y detectará cómo muchos expertos no lo son en opinar en base a su preparación y conocimientos, sino en copiar-pegar. ¿Cómo si no puede alguien pontificar sobre lo que no tiene contacto de primera mano ni fuentes directas?

     

    Es lo primero que detectas cuando lees a Eduardo Jordá, mallorquín e imbatible: que las reflexiones son suyas, que es un tipo sensible y despierto que recibe información, reflexiona sobre ella y emite su juicio. También, que es simple en el mejor de los sentidos: ante una polémica, distingue lo que está bien y lo que está mal. Sin medias tintas. Sin relativismo. Sin querer agradar a todas las partes. Sin el ya típico buenismo sinónimo de pacatería. Y más: que tiene un ojo muy fino y muy filipino para, aun escogiendo temas de nacional o internacional, llegar hasta el comentario cercano, el que atañe al individuo.

     

    Es por ello que las opiniones de Jordá no suelen dejar indiferente: o estás totalmente de acuerdo, o todo lo contrario. Y como las procura ecuánimes y nada tendenciosas, el resultado es un columnista clásicamente certero, clarividente y a menudo brillante que consigue el ideal: conectar con el sentido común y las inclinaciones de la mayoría de los lectores (intuyo que Jordá sería un buen alcalde, pues confía en el sentido común de la mayoría, contrariamente a los legisladores actuales, que promulgan leyes que nos consideran a todos, de entrada, incívicos asilvestrados). Además, como los mejores, es un articulista con grandes y pequeños pluses: entre los primeros, su costumbre de intercalar comentarios sobre música en sus artículos. Entre los segundos, que no está más pendiente de la cita pedante que de dar argumentos, defecto habitual en tantos.

     

    Ante los temas importantes, uno corre a ver qué piensan los más listos de la clase. Así fue esta semana, cuando supe que Jordá daba su opinión sobre la polémica respecto al lenguaje sexista iniciada a raíz de un reportaje en El País (sí, el diario del editorial sobre la monarquía escrito en 1523 que, se ve que por error, se publicó en este 2012). Su postura, expuesta en la contra de DM publicada el pasado martes, era clara: decir “todos y todas” es menos importante que conseguir que las mujeres cobren como los hombres, ocupen similares cargos de responsabilidad y puedan conjugar su vida laboral con la familiar. Puro sentido común. Me gustó otro aldabonazo, el que dio a las feministas que creen tener siempre razón por el mero hecho de serlo.

     

    Los pedagogos modernos, esos que son tan responsables de haber jodido el sistema educativo como las sucesivas y funestas reformas, seguramente ven imprescindible para el perfecto desarrollo de los alumnos como ciudadanos europeos que profesores (y profesoras) estén obligados (y obligadas) a decir “todos y todas al patio”. Mucho más que combatir a los mandriles que afirmaron en público panchamente que Carme Chacón no podía liderar el PSOE porque es mujer. O a los que cosifican a la mujer reduciéndola a mera cara bonita sobre vestido muy corto, como hacen en La Sexta. Si no lo he entendido mal, a Eduardo Jordá lo primero le parece una gilipollez, mientras que lo último le parece denunciable. De puro sentido común.

     

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