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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 30
    Junio
    2011

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    OPINIÓN - El debate del estado de la nación, una lección para los “indignados”

    Lo mejor del debate del estado de la nación ­– “el estado de la nación”. ¿No suena presuntuoso de narices?) – es que ha sido una prueba tajante de dónde se ubican las reivindicaciones de los “indignados”: en el más puro y necesario realismo. En los 28 años que lleva celebrándose, el debate ha servido siempre para lo mismo: nada. Lo que unos y otros políticos braman ese día se mueve entre lo partidista y lo mentiroso. Pero de propuestas y medidas concretas, nada de nada. Ha sido una lección de inacción. El debate es otro de los formulismos inútiles de los que está llena la vida política, como las tomas de posesión o los discursos de investidura. ¿No es capaz la clase política de ponerse a trabajar sin tanta pantomima?

    El debate ha evidenciado que eso de que los “indignados”, sus asambleas y reflexiones, no aportaban nada concreto, no es exclusivo suyo: la divagación estéril es lo que define la gestión pública. Lo empantanado de la renovación del Tribunal Constitucional ha sido otra prueba sonrojante.

    Es más: es mentira que los “indignados” no han pedido nada específico. Se ha exigido la dación como forma de saldar la hipoteca en caso de impago (iniciativa votada cuatro veces en los dos últimos años y que PSOE, PP, PNV y CiU han tumbado reiteradamente), regulación de los lobbies, revisión del régimen de incompatibilidades, gravamen al IBI de las viviendas vacías para incentivar el alquiler, control de la banca, recorte de los privilegios de las grandes fortunas y la clase política, mejoras en acceso a la vivienda y medio ambiente, etc. Y así, varias docenas de peticiones concretas. Lo que no pueden hacer los “indignados” es, además, hacer el trabajo de los políticos y ponerse a redactar leyes.

    Otra de las cosas más enervantes alrededor del 15-M ha sido comprobar cómo se ha extendido el perdonavidismo para con los “indignados” desde televisiones, periódicos y radios. Se ha podido ver, leer y oír a un batallón de opinadores rancios más pendientes de meter citas pedantes que de hilar argumentos o calibrar la relevancia histórica de las acampadas, y siempre mirando por encima del hombro a los “indignados”. Pues ahí va una pedantada a aquellos dedicada: recientemente se ha editado Marañón. Radiografía de un liberal, de Antonio López Vega (Bono y Gallardón protagonizaron la presentación en Madrid), texto sobre un intelectual, muy del gusto de los pedantones, que se hartó de pedir exactamente lo mismo que se ha exigido desde las plazas: regeneración democrática y revisión del sistema.

    Acabo, por supuesto, con una cita pedante. Porque, en el fondo, lo que quiero es que me acepten en ese batallón de mediocres y redichos que llevan décadas sin pisar una plaza, pontificando desde detrás de un escritorio: “No te quejes de lo que a ti te gustaría estar haciendo” (Bob Esponja).

     

    * Facebook & Twitter: conejomanso

     

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