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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 29
    Junio
    2011

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    OPINIÓN - Civismo fiestero: quejas por la verbena de Sant Joan

    La ola de mojigatería que todo lo pringa –lo legislativo, lo cotidiano– tiene una nueva piedra de toque: se está poniendo peligrosamente de moda quejarse porque las verbenas populares ensucian la calle. Alguno ha levantado la voz indignado –mejor decir “molesto”, ya que “indignado” ha pasado, benditamente, a tener un cariz positivo–, molesto, decía, porque tras la verbena de Sant Joan las playas estaban sucias. Pues para eso están las brigadas de limpieza: para limpiar lo ordinario y también lo extraordinario.

    Una fiesta popular es una situación excepcional, como la revetla de Sant Sebastià, en la que media Palma amanece cubierta de mierda. A situaciones puntuales y excepcionales, actitudes puntuales y excepcionales. Lo contrario es negarse a aceptar el signo de los tiempos, como lo es emperrarse en luchar contra la libertad sexual o el botellón. No hay que buscar explicaciones sociológicas o psicológicas: es bastante memo no querer comprender que a 2011, entre las prioridades de la juventud, están fiesta, sexo y alcohol. Y esto no convierte a nadie en sociópata ni le inclina a ser un degenerado en el futuro.

    Insisto: esta tendencia naciente a quejarse de las jaranas populares es peligrosa porque los políticos gestionan en función de un populismo simplón que les lleva a adoptar siempre la opción más conservadora, que es también siempre la menos lógica y la que jode a más gente. La dictadura de la minoría es el signo de la política actual. En la Ruta Martiana estamos viendo un ejemplo palmario.

    La mojigatería se ha cargado ya muchas cosas en esta isla: se cargó la fiesta de aniversario del Flexas (que tuvo que irse al Parc de la Mar) y se cargó las verbenas de Cala Agulla y de L’Auba en Can Picafort (Son Serra de Marina cayó por su propia inconsistencia; nunca supieron darle más carisma), dos fiestas veraniegas paradigmáticas que llegaron a ser envidiadas en la península. Imaginad: un fiestón en la playa donde se procuraba, además, programar buenos grupos y DJs. Ideal para una isla, ¿no?

    Es incoherente el déficit de grandes verbenas playeras con buena música que tenemos en esta isla. Y todo por un mal llamado comportamiento incívico. Si yo monto una fiesta en mi casa y alguien se mea en mi nevera, eso es ser incívico. Que 30.000 personas estén de fiesta en la calle (o en una playa) y la ensucien, entra dentro de lo previsible. Que haya gente que no sepa comportarse, que ensucien y meen donde no deben, también. Pues que se limpie y que pongan más contenedores y meaderos. Y chim-pón.

     

    * Facebook & Twitter: conejomanso

     

     

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