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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 27
    Abril
    2012

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    Marcel Cranc: “Si no hablas de ti mismo en tus canciones difícilmente te sentirás honesto”

    Miquel Vicensastre es Marcel Cranc y viceversa: son la misma persona, porque ambos quieren ser sensibles a la belleza y están obsesionados con las diversas formas del amor, aun sin saber a ciencia cierta si será capaz de alcanzarlas. Es algo que vertebra el discurso elegante y delicado de este mallorquín desde su primer disco, Animal frágil, de 2006. Acaba de publicar su cuarto trabajo, U, que presentará hoy viernes en Xocolat (19 h.) en el formato acústico de solo voz y piano que tan bien le sienta, de siempre, a sus canciones.

     

    –¿El título U [“uno” en catalán] significa reinicio?

    –Sí: nueva discográfica, banda ya establecida...

     

    –Tienes ya cuatro discos. ¿Marcel Cranc ha ido por donde tenías previsto?

    –Yo voy haciendo, y aunque hay quien tiene un plan previo, yo no lo tengo. Tan solo sabía que para este último disco quería más máquinas, más sintetizadores.

     

    –Has declarado que este disco “es una película de ciencia ficción, en el que cada canción es una escena diferente”. Ofreces unidad temática en la era del consumo segmentado. Muy pocos escuchan discos completos.

    –Sé que es una idea muy romántica, de quienes comprábamos vinilos. No quiero perder esa idea. En el tercer disco [Imagina, 2010] ya había unidades temáticas, y este es aún más unitario. Me gusta que haya un concepto global.

     

    –Mezclas instrumentación y arreglos clásicos con texturas electrónicas. Imprescindible preguntarte sobre qué consideras clásico y qué experimental.

    –No sé hasta qué punto soy capaz de mezclar. Incluso cuando escribía música clásica lo hacía de manera intuitiva. Supongo que se nota que escucho música muy diferente.

     

    –Entonces, sobre tu lenguaje musical: ¿lo clásico será siempre actual, y por tanto moderno?

    –Hay cosas que traspasan cualquier moda, como hay músicas que parece que pasarán pero que aguantan, o sonidos que parece que rememoran únicamente épocas muy determinadas, pero que también se mantienen ahí. En ese sentido, piano y voz es una combinación que siempre ha existido, que aguanta, y que siempre existirá. La canción debe poder funcionar solo con eso. Si eso significa que es clásico y que no morirá, bienvenido sea.

     

    –Y sobre tus letras: ¿escribes sobre tu experiencia o ficcionas?

    –Estoy cada vez más convencido de que si no hablas de ti mismo difícilmente te sentirás honesto con lo que haces. Tienes que contar lo que te ha pasado, aunque después lo decores o hagas un poco de ficción con ello.

     

    –¿Por qué la melancolía lo sobrevuela todo?

    –[ríe] ¡Sigo pensando que U es un disco alegre! Mira al futuro, habla de las cosas buenas que vendrán y propone disfrutar el presente. Es por ello que la mayoría de letras utilizan la primera persona del plural: creer que juntos haremos cosas importantes es algo positivo. Y también hay bastante erotismo, lo cual también es optimista.

     

    –¿Tu música es más mallorquina, mediterránea o europea?

    –No lo sé. Intento bucear en cosas diferentes y escuchar lo que otros escuchan. Supongo que hay una fuerte conexión mediterránea y no tanto local, pero ahora mismo estoy escuchando mucha música sueca y cada vez tengo más claro que se está haciendo una música mundial.

     

    –¿Que quiere expresar la portada, ese edificio futurista con de forma de u?

    –Es muy sencilla: es lo que le sugirió a Rafael Adrover, quien también hizo la mi anterior trabajo. Le dije que el disco trataba de ciencia ficción, del amor y que había mucho sinte de los setenta. Esta fue la que me propuso sin escuchar ninguna canción, y me pareció perfecta. No me gusta controlarlo ni decidirlo todo, y sí retroalimentarme de lo que me proponen. Me parece muy norteamericana.  

     

    –Los estilistas lo son porque buscan trascender, que su obra les sobreviva, sin que esto tenga un matiz peyorativo. ¿Es algo que pretendes?

    –En el pasado sí me he planteado trascender, pero hoy no. Hoy solo quiero conseguir más público y aprovechar el presente.

     

    –Los artistas cuya obra gravita en torno al amor se dividen en solo dos grupos: los que se dirigen al mundo entero y los que lo hacen a una sola persona. ¿De qué tipo eres?

    –No importa: las historias de amor se repiten siempre igual. Un artista que en este sentido me ha influenciado mucho, sobre todo en los dos últimos discos, es el escritor Haruki Murakami, porque mezcla muchos estilos y ambientaciones pero el amor está siempre de fondo.

     

    –El gran Jordi Bianciotto escribió en Enderrock que defines tu discurso artístico a partir de la indefinición (hablaba de ambigüedad, de sugerir más que transmitir, de títulos como Fugaç o Efímer). ¿Estás de acuerdo?

    –[ríe] No lo sé. Musicalmente estoy definido, o lo quiero pensar así, y muchas cosas que sugería en el primer disco siguen presentes y concretadas en el cuarto.

     

    –Y en estos tiempos tan convulsos, ¿no crees que el público agradecería que los artistas fueran más pancarteros, más de crear eslóganes y dar directrices? Tal vez el público preferiría que lo hicieran artistas y pensadores en vez de políticos.

    –Es cierto, no lo había pensado... No se confía en los políticos, pero no me fiaría nunca de un músico o de un artista.

     

    –Por tanto, sobre hoy día, una pregunta muy concreta: ¿cuáles son los poderes de la música?

    –Eso sí que es una indefinición total. Lo que sí está claro es que no volverá a existir una cultura de la música subvencionada, ni en grupos ni en conciertos. El poder estará en el público, que dirá qué funciona y qué no, cuando decida si ir al concierto o no, o si bajarse el disco. Ahora más que nunca el músico tiene que convencer al oyente con un producto muy definido. Las plataformas de consumo seguirán manipulando porque siempre habrá gente manipulable, pero cada vez habrá más gente con criterio propio a la que no se podrá engañar.

     

    –Tu discográfica, Music Bus, tiene un acuerdo de distribución con Warner. ¿Hasta qué punto crees que te va a beneficiar?

    –Las grandes distribuciones funcionan con grupos que tienen un gran mercado. Yo solo acabo de llegar.

     

    –¿En qué aspectos concretos del trabajo como músico influye fichar por una compañía más grande? ¿Te dedicas ahora solo a la música?

    –Es muy complicado y hay poquísima gente que se dedique solo a ello. Muchos combinamos dar clases con tocar. Se puede malvivir de la música, pero yo soy muy caprichoso y tengo expectativas, por lo que no me queda más remedio que dar clases. Fichar por Music Bus ha sido una suerte para mí. Llevan muchos años, tienen una idea clara de lo que quieren hacer conmigo y también de lo que no, y es de agradecer que te lo cuenten.

     

    –¿Qué dice alguien cuya obra gira tanto alrededor de la belleza sobre el polémico hotel que quieren construir en Es Trenc?

    –Aberraciones como esa llegan porque no se sientan a pensarlo solo unos segundos, no paran un instante sus vidas intoxicadas por la economía. La isla ya está suficientemente encementada. Estamos en un momento en el que todos tenemos que vigilar, por todas partes, a políticos y gente con poder. No podemos estar callados.

    Fanpage en Facebook donde escuchar algunas de las canciones de U:

    www.facebook.com/pages/Marcel-Cranc/53544943744

     

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