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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 23
    Marzo
    2012

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    Jairo Zavala (Depedro): “Depedro es alcanzar un sueño con algo que empezó como un accidente”

    Jairo Zavala fue el cantante y guitarra solista de un grupazo, por lo que cuando éste detuvo su actividad tan sólo había que esperar a su próximo proyecto con la certeza inamovible de que sería igualmente magnífico. Aquél era La Vacazul, y éste ha sido Depedro. Con el primero grabó discazos de pop y rock que, por acotar, eran entre cojonudos y magníficos. Con su proyecto en solitario ya ha editado dos álbumes merecedores de los mismos calificativos en los que ha mezclado las influencias que ha palpado en sus frecuentes viajes por Norteamérica, Sudamérica, África o Brasil. Para ambos trabajos en solitario ha contado como productor con Joey Burns, líder de Calexico, banda de Tucson (Arizona) referentes de la música mestiza, además de con el batería del grupo, John Convertino. La gran acogida de su música le ha posibilitado girar por todo el continente americano (donde compartió gira con los míticos Los Lobos), Europa, Australia y hasta Israel.

    Depedro: presentación Nubes de papel. Teatro municipal de Muro, 21 h., 12 €

    -Supongo que decir que Depedro es la música de un español perdido en EE UU es demasiado reduccionista.
    -Sí, porque también hay influencias de África, Brasil, etc. Se tiende a pensar que América es Norteamérica, cuando va desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

    -En Cuando el día se acaba cantas “Me fui al otro lado del mundo / creí que iba a ver el futuro”. ¿Fuiste a buscar tus canciones?
    -Algo así. A veces es muy tópico: ir a buscar el camino.

    -Cuando nació Depedro se habló mucho del nuevo sonido, pero siempre pensé que hubo también un cambio importante en las letras, en las que pasaste a hablar directamente del individuo, de la primera persona.
    -Sí: ya no había cuatro cabezas pensantes poniendo ideas y emociones. Ahora, esta es mi visión de las cosas.

    -Has viajado, interactuado, observado mucho por EE UU. ¿Qué has aprendido sobre la música?
    -Mucho, sobre todo cuando tienes la suerte de que alguien toque tu música y de ver cómo le dan la vuelta y sacan cosas de donde tú creías que no había sustancia.

    -¿Cómo es la música y cómo son los músicos por allí? ¿Está fundamentada esa manía nacional de pensar que los músicos de fuera son más músicos que los de aquí?
    -Eso es porque aquí tenemos mucha pose. Hay que quitarse complejos. Nuestro país es un crisol, y si nos acogemos a eso, la música no se agotará nunca.

    -Viajas mucho. ¿Distingues entre viajeros y turistas?
    -Sí, por supuesto. Los viajeros consiguen viajar con las personas del país y llegan a donde los turistas tardan dos semanas en enterarse de que existe, o donde nunca llegarán.

    -Después de todos estos años en la música, ¿has sentido el “síndrome del segundo disco”?
    -No, porque vivo de tocar, no del gusto de los demás.

    -¿Por qué la canción Nubes de papel como título del disco?
    -Porque es muy representativa de lo que había pasado con Depedro en los dos últimos años: alcanzar un sueño con algo que empezó como un accidente.

    -¿Como un accidente?
    -Sí, de hecho nació como música instrumental, como bandas sonoras de películas inexistentes a las que luego puse letra.

    -¿Qué aporta Joey Burns que no tengan otros miembros de Calexico u otros productores? (Burns ha producido los dos álbumes de Depedro)
    -Tanto Joey como John (Convertino, batería en Depedro y en Calexico) tienen mucha más experiencia que yo, y me han enseñado muchísimo. Buscan siempre la emoción y no sobrecargar la emoción.

    -En el segundo álbum se suele notar que las canciones del disco debut llevaban años escritas y rodadas, mientras que las nuevas se escriben en un periodo de tiempo determinado y mucho más corto, sonando menos frescas y algo más rígidas.
    -Las ideas sí, la estructura, los acordes, pero las canciones al completo las escribí el mismo año que se grabó el disco.

    -¿Sucedió también aquello de ganar tiempo y efectividad en el estudio porque tras la experiencia del primer disco ya sabías lo que buscabas y cómo conseguirlo?
    -(ríe) ¡Así fue siempre con La Vacazul, pero no con Depedro! Al estudio llego con la melodía y las armonías, pero luego es allí donde construyo el decorado. Antes era como coger el tronco, ponerse a pulir, y saber que iba a salir una paloma. Ahora, te pones a pulir y puedes sorprenderte a ti mismo al ver que sale un cordero.

    -¿Tramuntana tiene algo que ver con la sierra de Mallorca?
    -Por supuesto: es un homenaje a la isla [Zavala es un visitante habitual de la isla].

    -“Unos deciden estar ausentes / yo quiero estar presente” (Eternamente). ¿Lo dices desde la intimidad de una habitación o a la masa y con un altavoz?
    -Es en primera persona. Se lo digo a la persona que quiero.

    -¿No hay contenido social en Depedro?
    -No, me interesa más el cambio individual.

    -En el mestizaje se suele tender a sobreproducir los temas, lo cual acaba por no dejar ver la canción. Da la impresión de que en tu música intentas todo lo contrario.
    -El hilo que emociona en una canción es muy delicado. Si lo aplastas, te lo cargas.

    -Has colaborado con gente como Russian Red (Perfect Time) o Vetusta Morla (Diciembre). Seguro que pensaste en su momento que para algunos son de lo más interesante en la música actual, pero para otros son unos ñoños y unos prefrabicados.
    -¿Prefabricados Vetusta que llevaban 10 ó 12 años antes de hacerse famosos?

    -Pero es innegable que a ambos se les ha zurrado desde crítica y público, a veces con virulencia.
    -Eso es porque no tienen pose. Y por eso precisamente conectan. No hay más que ir a verles en directo.

    -¿Qué hay que valorar en su música pues?
    -Simplemente el talento. En el colegio te dicen que hay que esforzarse para conseguir que las cosas salgan bien, pero luego ves que llega gente como Russian o Vetusta y consiguen enseguida lo que tú tardas años en ser capaz de hacer.

    -Sorprendente y extraordinaria la versión del What goes on de la Velvet Underground. ¿Cuál era la intención cuando te la planteaste, más reinterpretación que homenaje?
    -Quise hacer algo perverso: como el barrio de West Side Story está sólo a unas manzanas de donde estaba la Factory de Warhol y ambos sitios son tan antagónicos, imaginé cómo la versionearía Bernstein [Leonard, autor de la banda sonora del musical]. También la hice porque es una de las canciones favoritas de mi hijo mayor.

    -Cuando versionea a un gigante como la Velvet o a Jorge Ben, como hiciste en tu primer álbum con Comanche, ¿lo mejor es separarse lo más posible del original?
    -Es que nunca podrás superarlo. Es mejor hacerlo desde tu punto de vista, y es importante sacar la canción de su contexto.

    -¿Qué representa la portada del disco?
    -Es del artista Santiago Morillas.

    -¿El madrileño, el que hace grafitis gigantes?
    -Sí.

    -Estuvo aquí, en Mallorca, hace unos meses, en el proyecto de residencia de artistas CRIdA, y nos dejó un mural extraordinario titulado Sobrasada extrema.
    -¡Qué bueno! No lo sabía, hace más de un mes que no le veo. Le pasé el disco y le sugirió la ilustración que sale en la portada.

    -¿Qué significa?
    -Creo que es una especie de hacedor de sueños. Pero es mejor no explicarlo, sino sentirlo.

    -¿Eres de esos que cuando presenta un disco ya tiene escrito el siguiente?
    -(ríe) No, me cuesta mucho trabajo.

    -¿Volverá algún día La Vacazul?
    -Nunca se sabe. La Vaca está como congelada. Ahora mismo no tenemos energía para retomarlo.

    -En mi opinión, La Vacazul ha sido uno de los cinco mejores grupos de pop rock de los últimos años en España. ¿Tú también lo crees?
    -(ríe) Cuando tocaba con ellos me sentía inmortal. Con eso nos bastaba.

    -¿Se os hizo justicia? ¿Tuvisteis el eco y la relevancia que merecía un repertorio como el vuestro?
    -Nos lo pasamos muy bien, y no le tengo rencor a nada.

    -Creo firmemente que en España aún funcionan unos esquemas (mediáticos, empresariales) que impiden que la pura calidad acabe por triunfar a nivel masivo como sí sucede en otros países, que aquí hay un filtro muy determinado y de nivel musical bajísimo que sigue imponiendo su dictadura y que hace que, por ejemplo, Bustamante salga por todas partes pero Depedro o La Vacazul, cuyos discos son alabadísimos por la crítica profesional, no. ¿Te has puesto a reflexionar sobre ello alguna vez?
    -Sólo puedo decir que de show business no entiendo nada. Prefiero dedicarme a la música.

    -Como creador y observador que inventa basándose en lo que ve a su alrededor, ¿eres optimista?
    -Muy optimista. Tal vez se deba a que siempre he vivido de la música, lo cual me parece un triunfo.

     

    Depedro y Vetusta Morla: Diciembre

     

    Nubes de papel:

     

     

     

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