Blog 
Sopas mallorquinas
RSS - Blog de Víctor Conejo Manso

El autor

Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


Archivo

  • 03
    Febrero
    2016

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Cultura Mallorca

    Izal: “Cada día intento hacer la mejor canción. Y nunca es así”

    Izal: “Cada día intento hacer la mejor canción. Y nunca es así” 

    Es indudable que Izal están gustando. Para algunos son livianos, pero para otros muchos, cada vez más, son estilosamente accesibles. Con sus vertientes de épica e intimismo perfectamente equilibradas están ampliando una base de seguidores que ya les da para llenar palacios de deportes y presentarse con buen tamaño de letra en los carteles de numerosos festivales, sean de corte integrista indie o de heterodoxia aperturista.

    Empeñados en la filosofía de la autogestión, siguen autoeditándose los discos y controlando hasta el último milímetro artístico. Otro gen definitorio de la banda es su acoplamiento a las mareas digitales para aprovechar las redes sociales como amplificador. Llegan para presentar su último álbum, Copacabana (2015). Este quinteto madrileño está liderado por Mikel Izal, quien surte a la banda de nombre y canciones. Él es quien responde a este cuestionario.

     

    –¿Empeñados en dignificar el término “accesible”?
    –Empeñados en hacer buena música. Es muy sencillo: somos cinco, yo compongo y cada día intento hacer la mejor canción. Y nunca es así. Luego, lanzas la canción y la gente decide. Es cuando vemos que tenemos la suerte de que empatizan con ellas.

    –¿Existen el indie asequible y el inaccesible?
    –No veo ser indie como un género sino como una manera de hacer. Un experto en música te diría que nosotros hacemos pop-rock. A partir de ahí, es obvio que hay música que conecta más y otra menos. Llamémoslo accesibilidad. Pero todo puede cambiar: en el futuro, tal vez el jazz fusión se haga mayoritario.

    –Tras años creando siempre pregunto por dónde de andan las musas. Es imposible que a un creador le inspiren las mismas cosas que hace quince años o cinco discos.
    –Cada disco es un mapa de la actualidad. Es un proceso muy íntimo desde la soledad de mi casa. Incluso si noto que me escucha un vecino, ya no es lo mismo. Cualquier pensamiento que me ronde y me parezca susceptible de hacer melodía, me interesa. Lo importante es la actitud de querer ser una esponja.

    –¿Alguna vez te han sorprendido tus fuentes de inspiración? Uno piensa que según de qué cosas, situaciones o lugares no puede salir algo excepcional, y sin embargo sucede. Una señal de tráfico. Una tarde aburrida. O Tarragona, por decir algo.
    –Lo que me sorprende es cada canción porque es un proceso que no acabo de entender. Cuando se me ocurre algo lo grabo, y lo escucho un par de días después. Si en esa escucha no me sorprende, la descarto.

    –Solo hay dos tipos de canciones: las que salen en un minuto y aquellas con las que te peleas tres semanas. ¿De qué tipo son la mayoría en Izal?
    –Las trabajo bastante. Hace tiempo que no tengo la vomitona de acabar una canción en tres horas. Por lo general tardo una semana. Me gusta mucho sobar la canción.

    –Solo hay dos tipos de canciones: las que se escriben enamorado y las que no. ¿De qué tipo son la mayoría de canciones en Izal?
    –Afortunadamente o todo lo contrario, no soy de enamorarme arrebatadamente. Como ingeniero telemático que soy, más bien soy de corazón calmo.

    –¿Por qué la canción Copacabana os pareció tan representativa como para titular el disco?
    –Como todo lo que hacemos, es una votación entre los cinco. Nuestro criterio prevalece frente a los riesgos. Muchas de nuestras decisiones no las aceptaría una discográfica. Copacabana es una canción que nos pone los pelos de punta más que nunca en nuestra carrera. Tiene algo que se te pega y hace que al acabar quieras volver a escucharla. Y es curioso que con el público suceda con otros temas, como El baile. También nos encantó el despiste que genera: sugiere ritmos latinos, cumbia, etc. Y que tiene la carga conceptual de luz y sombra, de Río de Janeiro y también de club de carretera, como ese neón que preside nuestros conciertos.

    –Cosas que solo pasan con la música: ¿cómo es cuando uno se da cuenta de que ha escrito un temazo? ¿Cómo son las miradas y las sensaciones cuando uno enseña al grupo canciones como Copacabana o Qué bien?
    –Es algo único. Con Copacabana pasó en la escucha, y vimos que en el local no perdía. Ha pasado con alguna otra canción, tal vez no en la demo pero sí luego al tocarla. ¡Y a veces también nos hemos equivocado al pensar que teníamos un temazo! Con Qué bien pasó todo lo contrario. De hecho, no pensábamos incluirla en el disco [Magia & efectos especiales, 2012]. Alberto, el batería, en un ensayo dijo que le daba muy buen rollo, y se convirtió en el último tema que nos faltaba, el once, para cerrar el disco.

    –Intuyo que la clave con las redes sociales es relativizar: uno no es ni tanto, ni tan poco.
    –Exacto. Hay que tener mucho cuidado con críticas y comentarios. Se percibe una enorme incapacidad para cambiar opiniones. Es una situación muy extraña que haya gente que gaste energía en hablar de lo que no le gusta. Si consigues gustarle a la mitad, ya es brutal. ¡A uno de cada dos! La música es un universo muy particular, con la mayor diversidad imaginable, y las redes sociales son una maravilla que a menudo te sorprende, como con la figura del hater. Ojalá todo el mundo fuera lover.

    –¿Vuestra dimensión actual deja tiempo para la autogestión?
    –Sí, a pesar de que la familia haya crecido. Ahora tenemos oficina de management y ya no soy yo quien llama a las salas, pero poco más. Todo el plan artístico corre de nuestra parte. Es trabajo pre y post ensayo.

    –Venís a Palma y la entrada cuesta 30 euros. Es impagable ser un grupo de moda.
    –[ríe] El precio lo puso el promotor local. Prometemos que merezca la pena. Somos gente agradecida.

     

    Izal + Marcos González. Es Gremi (Porgadors 16, polígono Son Castelló), anticipada 28 € + gastos de gestión / taquilla 35 €, apertura de puertas 20:30 h., postfiesta en la Sala 2 con Notodoesindie.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook