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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 28
    Julio
    2011

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    Ignasi Simó: "La leyenda de que los problemas del Bluesville son con un solo vecino es cierta"

     

    Ignasi Simó es el dueño del Bluesville, uno de los pocos locales de España que se empeña en programar música en directo los 365 días del año. Esta intención ha convertido a su local en uno de los espacios más paradigmáticos de la isla desde hace ya 17 años, tanto para clientes residentes como para turistas nacionales y extranjeros. Su iniciativa cultural por ampliar la oferta de sol y playa (otra iniciativa privada bien sencilla y efectiva que, sorpresivamente, no se le ha ocurrido a ningún gestor público), surte a Mallorca de belleza –musical– y carisma –lúdico–, por lo que no extrañaría que Simó acabara siendo proclamado patrimonio de la Humanidad por el correspondiente organismo foráneo, habida cuenta de que las instituciones locales premian la cuenta bancaria por delante de la relevancia social. El pasado miércoles, tras enésimas obras y facturas infinitas, vuelve por fin la música en directo, que es como, según los expertos, suena mejor.

     

    ­-Solo te ha faltado subir al escenario a cantar para defender al Bluesville.

    -¡He subido a cantar! Fue con los Blue Notes, con la misma banda que forman los Blues Devils.

     

    -¿Por qué se ha tardado tanto esta vez en volver a hacer conciertos?

    - Porque los requisitos que se nos pedían eran muy exigentes. Insonorizar no es tan fácil. Primero una parte, después el suelo, después separar la pared… Ya no sé cuántas veces hemos hecho obras ni cuánto dinero hemos invertido, pero calculo que más de 100.000 euros.

     

    -¿Te has planteado tirar abajo el Bluesville y hacer un palacio de congresos?

    -(Ríe) No, ya lo están haciendo, y parece que muy mal.

     

    -¿Es cierta la leyenda de que los problemas del Bluesville son solo con un vecino?

    -Sí. Realmente hay más vecinos, pero siempre, desde la primera medición, hace años, se comprobó que éstos no oían la música del local. Después de eso, es cierto que quien podía tener razón realmente era un solo vecino.

     

    -Te han obligado a poner un limitador (dispositivo que, a partir de un número determinado de decibelios, corta momentáneamente todo sonido). ¿Limitará esto los conciertos eléctricos?

    -Claro. Podremos hacer conciertos eléctricos, pero sin amplificadores externos, siempre pasándolo todo por la mesa de mezclas.

     

    -¿Es verdad que la manifestación-entierro, a favor del Bluesville y en contra de prohibir la música en directo, no la convocaste tú?

    -Así fue: la organizó Nacho de Wonderbrass, que la montó y me dijo qué día se haría. Y claro, tenía que ir. Él hizo la página de Facebook y, a partir de cierto momento en que la cosa iba creciendo, ya tomé yo las riendas.

     

    -El acto convocó a bastante gente: músicos, clientes, etc. Se ve que había mucha gente indignada.

    -(Ríe) Sí, éramos muchos.

     

    -A raíz de esta última prohibición para dar conciertos, circuló la propuesta de ampliar la tipología de BIC (Bienes Inmuebles Catalogados) para incluir locales emblemáticos para una ciudad como es el Bluesville. ¿Te parece factible?

    -De hecho, con estos últimos problemas, abrí la página de Facebook “Bluesville es cultura”. En Madrid, por ejemplo, si un local se distingue durante años en la promoción de la cultura, aunque después cambien las leyes, el ayuntamiento apoya y defiende a dichos locales. Aquí, igual que se apoya al teatro, por ejemplo, la música en directo no mayoritaria debe recibir apoyo institucional. Además: a los músicos “grandes” les suele gustar mucho tocar en locales pequeños.

     

    -¿Pagas a los músicos?

    -Siempre. No acepto a músicos que no quieren cobrar, que los hay. Y además pagamos lo mismo a todos los miembros del grupo.

     

    -Como empresario del ocio: ¿qué te parecen medidas para “animar” la ciudad como abrir los museos y las tiendas de Jaume III por la noche?

    -En principio me parece bien, pero teniendo en cuenta todo lo demás: que las terrazas y los bares cierren también a las 12 de la noche. No es útil abrir determinados negocios si no puedes tomarte nada por la zona.

     

    -Parecen medidas tan eficaces como hacer que el Bluesville programe conciertos a las 10 de la mañana.

    -Pues la verdad es que es una lástima que nuestra licencia de café-concierto marque que abramos a las cuatro de la tarde, porque estoy seguro de que funcionaría hacer matinales hacia las doce del mediodía.

     

    -Como empresario del ocio: ¿cómo se controla a un artista incontrolable como era Amy Winehouse?

    -Nunca he intentado controlar a nadie, y tengo gente similar. Si alguien te viene a tocar estando drogado o borracho, mejor echarlo y no volver a contratarlo.

     

    -¿Tienes políticos como clientes habituales?

    -Antes sí, hace muchos años, pero nunca he estado muy pendiente. Y a los de ahora no los reconocería. Sé que alguno viene, pero no sé quién.

     

    -¿Cómo es tu relación con el PP?

    -Igual que con el PSOE. No me fío de la política, no entiendo su comportamiento. Prefiero mirar hacia otro lado.

     

    -¿Cómo es tu relación con la SGAE?

    -La SGAE es una aberración. Claro que hay que defender los derechos de autor, y también cobrar a una radio nacional o en un concierto grande con entrada y en el que se hagan versiones, pero a bares pequeños o peluquerías ya es otra cosa. No creo que a la familia de Muddy Waters le llegue el dinero que se cobra por aquí.

     

     

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