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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 30
    Abril
    2013

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    ENTREVISTA + SORTEO ENTRADAS: Guadalupe Plata en el Festival Jarana de primavera

     

    Curioso, muy curioso el movimiento revival o vintage que se está dando en España: son ya muchos los grupos que utilizan formas musicales tradicionales y, al mismo tiempo, consiguen sonar firme y convincentemente actuales. Blues, soul, garaje o rhythm&blues influyen a grupos que, con esas coordenadas clásicamente poderosas de base, escriben excelentes canciones sobre la cotidianidad de hoy.

    Algunos nombres: desde los felizmente retornados y extraordinarios Tokyo Sex Destruction [los barceloneses acaban de publicar Sagittarius, su sexto álbum], hasta los más noveles Lüger, Mujeres, Pony Bravo o los andaluces Guadalupe Plata, protagonistas de una nueva cita musical organizada desde La Jarana, ese pequeño bar de dos pisos, de ambiente a menudo húmedo, que se ha convertido en poco más de un año en lugar de referencia para la buena música y la buena gente, sin prejuicios ni con unos ni con otros.

    Guadalupe Plata vienen desde Úbeda, y al igual que muchas de las bandas de esta nueva ola han escogido el castellano para sus canciones, lo cual infla de personalidad sus canciones: música de género anglosajona, en este caso el blues más leñoso, pasada por el tamiz del costumbrismo patrio. Como tener un pantano de Mississippi en el patio trasero del cortijo. El resultado es envidiable, pues es único y distinguible desde la primera escucha. Han editado dos discos y en EP con el mismo título: el nombre del grupo. Carlos Jimena, batería, responde a esta entrevista.

    4º Festival Jarana (edición primavera): Guadalupe Plata + Novedades Carminha + Black Cats + Capitán Groovy + Niño Caracol. Sala Luna (pl. del Vapor S/N, Santa Catalina), 15 €, de 23 a 6 h.

    *Sopas mallorquinas y Diariodemallorca.es sortean cuatro entradas para el festival. Para participar envía a sopasmallorquinas@gmail.com el relato de la última vez que hiciste el amor con música de blues de fondo. O simplemente, diciendo “quisiera una entrada, por favor”, incluyendo en cualquiera de las dos opciones tu nombre y DNI.

     

    “LA IMPRONTA DE TU LUGAR DE ORIGEN SIEMPRE DEBE NOTARSE”

    -Está documentado que el blues nació en los campos de algodón y que su ritmo vino marcado por la cadencia que marcaba el trabajo mecánico de la recogida y por los trenes que pasaban cerca. ¿Cuánto tiempo estuviste trabajando recogiendo algodón y qué tren pasaba por allí?
    -(ríe) De jóvenes todos hemos trabajado en la temporada de la aceituna de Jerez, que podría ser lo mismo. Respecto al blues, recogió el sufrimiento del pueblo. Todos los pueblos tienen su música popular que habla de lo cotidiano.

    -¿Qué influencia hay en Guadalupe Plata de la heterodoxia de innovadores del rock como Triana, Smash o Veneno, y del flamenco como Lole y Manuel o Camarón?
    -No sé si llamarlo tanto como influencia… A mí los que más me han gustado siempre han sido Triana. Lo importante es la impronta que genera tu lugar de origen. Siempre se nota, o debería notarse. Sabemos lo innovador que es expresarlo por medio del blues y en nuestro idioma, pero la innovación que no debe faltar es dejar esa impronta.

    -¿Hay cierta falta de prejuicios, determinada actitud experimental y renovadora que sólo es posible en Andalucía?
    -Es cierto que Andalucía ha recibido a muchísima gente que ha provocado que haya un caldo de cultivo particular, pero cada región tiene su manera de hacerlo. Ahora mismo, en La Alcarria, están los Hermanos Cubero, que mezclan jotas con folk.

    -Y supongo que os lo preguntarán mucho: ¿influencia de Joaquín Sabina, originario de Úbeda como vosotros?
    -(ríe) La verdad es que no mucha. Él es célebre y venerado en Úbeda, incluso hay bares dedicados a él. Diría que si hay alguien a quien le gusta realmente es a Paco, el bajista. Pero por supuesto que si nos lo encontramos nos tomaremos unas cañas con él.

    -Algo se reconoce unánimemente cuando se os escucha: autenticidad. Es algo intangible pero, ¿alguna clave concreta para conseguirla?
    -Sí, y es muy sencillo: nosotros grabamos un disco, y ese disco tiene que ponerse en valor en un escenario. La gente no es tonta y eso lo nota. No hay que ser de esos grupos que con tres conciertos se ponen exquisitos y empiezan “esto sí pero esto no”. Nosotros hemos defendido nuestro disco a capa y espada.

    -Hablando con otra banda vintage, los barceloneses Mujeres, les preguntaba por cómo evitar sonar a mero revival, y me decían que no tienes que preocuparte de eso: instrumentos, amplificadores, pedales y estudios de hoy día suenan diferente a los de hace 50 años, lo cual es una gran ventaja porque te da un sonido contemporáneo a pesar de las influencias añejas. ¿La tecnología es vuestra aliada?
    -Puede, pero hay cosas más importantes. Hemos grabado en todo tipo de estudios y soportes, pero lo más importante ha sido encontrar a alguien como Mike Mariconda, que mezcló nuestro disco sabiendo y entendiendo cómo queríamos sonar [disco que habían grabado previamente en el estudio de Ryan Anderson en Austin, Texas]. Y es cierto que hay mucho pijoterismo vintage del tipo “quiero esa guitarra de ese modelo de ese año que vale 3.000 euros”.

    -Mucha de la música de género que tantos grupos excelentes está dando en España tiene un curioso perfil costumbrista (Pony Bravo), cuando en el ámbito anglosajón es todo lo contrario: es más cosmopolita, más de gran ciudad (de Black Keys a Janelle Monáe o Aloe Blacc).
    -Es cierto, y es porque en Inglaterra o en EE UU su música es esa. Aquí es otra: el rock&roll entro tarde y con muy pocos grupos. Hemos estado en Londres y por EE UU, y hemos visto cómo el rock&roll es la música de sus padres y de sus abuelos.

    -¿Guadalupe Plata necesita volver a patio trasero del cortijo con los perros abandonados para escribir canciones?
    -Nuestras letras no son grandes líricas sino gritos, desgarros. Pedro [el cantante] dice que una de las mejores del rock&roll es Auambabuluba balam bambú [leit motiv de Tutti Frutti, popularizada en 1955 por Little Richard], así que nos basta un simple cortijo para escribir.

    -Estos días ha recibido el premio Cervantes un intelectual como Caballero Bonald, quien hizo durante muchos años un importante trabajo de fomento de la innovación y la vanguardia en la música pero siempre a partir de la tradición. ¿Es Guadalupe Plata una de esas nuevas bandas que busca un lenguaje de vanguardia a partir de la tradición?
    -Sí, pero siendo conscientes de que el rock&roll y el blues no son músicas de vanguardia. Tampoco queremos ser Creedence Clearwater Revival ni Cream. Sólo hacer rock&roll.

    -Otra impresión que da al escuchar vuestra música y ver vuestro directo es que os las sabéis todas: que lleváis en la música muchos años.
    -Pedro y yo llevamos desde los 16 haciendo música. De hecho, Guadalupe empezó como dúo, pero en cuanto entró Paco con el barreño funcionó enseguida.

    -¿Guadalupe Plata es el grupo que siempre has querido tener?
    -Diría que sí. Al principio hacíamos más psicodelia con otro grupo, y Pedro tocaba sobre todo surf instrumental. Pero siempre ha sido un cabezón del blues. El más cabezón de todos.

    -Para acabar, una curiosidad: ¿por qué una revisión de Jesús está llorando?
    -Es curioso: el otro día un muchacho nos preguntaba lo mismo después de un concierto, y nos dijo que le parecía un error haberla regrabado. A mí la verdad es que me gusta más la nueva versión: la veo más fuerte, más presente. Probablemente hagamos los mismo con más canciones, y no por rellenar, sino porque nos apetece mucho.

     

     

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