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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 15
    Diciembre
    2011

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    ENTREVISTA: Javier Matesanz: “Podemos llorar, despotricar, pero se han acabado las ayudas al teatro”

     

    Javier Matesanz se convirtió en protagonista colateral e involuntario de la escena teatral balear tras la combativa entrega de los II Premios Escénica de dos semanas atrás, evento organizado por él y por la revista que fundó y dirigía, Fanteatre. Se considera agraviado por una noche “que al gremio se les fue de las manos” y que ha sumado dos víctimas más a los recortes ya habidos en las ayudas al gremio: los premios y la revista.

     

    -Para empezar, una pregunta retórica: ¿volverías a dar el mismo discurso que pronunciaste en la gala?

    -Absolutamente. Si el gremio teatral piensa que sólo dependen de las subvenciones para tirar adelante, alguna cosa falla. Ahora mismo, este sector, como muchos otros, es marginal. Podemos llorar, despotricar, pero se han acabado las ayudas. Por eso me quejo de que se pusiesen tan agresivos, tan contundentes, algunos tan groseros, y dándose por muertos.

     

    -En una protesta colectiva es muy difícil encontrar un tono que a todos los “bandos” les parezca adecuado.

    -Es cierto, pero la fórmula no era decir cada uno la suya. La performance funeraria [escenificada por un grupo de actores en los momentos previos antes a la gala] era teatral, ingeniosa, efectiva y visual, perfecta para decir “Nos han matado. Estamos de duelo por el teatro”. Luego, que el presidente lea un manifiesto en nombre de todos, ¡tan fuerte como quiera! Y después, a continuar con la fiesta, a promocionar nuestro teatro. Creo también que se tendrían que haber aprovechado los premios para fomentar y mantener Fanteatre, latente o moribunda como está, pero viva y capaz de hacer cosas. A nivel personal pensé: “Actores: me conocéis, muchos somos amigos, sabéis por lo que estoy pasando, como todos. Por tanto, no me boicoteéis, no me echéis por tierra todo este trabajo”.

     

    -Que por cierto, para quien no lo pudo oír: ¿qué dijiste básicamente en tu discurso?

    -Que toca reinventarse. Y lo repetiría mil veces. Que el teatro se hace con la cabeza y con el corazón: haces teatro sea como sea porque lo amas, y tienes que hacerlo con cabeza para adecuarte a lo que hay ahora.

     

    -¿Por qué no se pudo ver tu discurso en la retransmisión de IB3?

    -Estaba pactado. Tenía que dar las gracias a los patrocinadores no de la retransmisión televisiva, sino de la gala. Por eso pactamos que lo daría en un espacio de anuncios. Pero el ambiente estaba muy caliente, los twitters ya andaban echando humo, y Rafel Duran retomó mi discurso justo después de esa publicidad diciendo “No estoy de acuerdo con lo que ha dicho Matesanz...”. Por eso se disparó el bulo de que hubo censura.

     

    -¿Hubo conversaciones entre bambalinas sobre las protestas?

    -Conmigo no. Yo sabía desde el principio que habría algo, pero antes de la gala les dije “No me digáis que vais a hacer. Yo no os censuraré, pero no quiero saberlo porque tengo una responsabilidad. Y por favor, sed elegantes porque me la estoy jugando yo, que soy una empresa muy pequeña. Esto lo pago yo”. Esto no son los Goya de “No a la guerra”, que pagaba un ministerio.

     

    -¿Te han llegado comentarios de que en la retransmisión apenas se metieron planos de los políticos asistentes?

    -No. Vi la gala desde la unidad móvil, al lado del realizador, y no era una orden que hubiera allí dentro. Supongo que tiraban más las cosas tan movidas que estaban pasando en el escenario.

     

    -A pesar de Fanteatre y de los Escènica, ¿hay que pensar que no cuentas con el apoyo incondicional del gremio teatral?

    -Me siento querido y valorado por la inmensa mayoría del sector. A posteriori, sí que lamentan la pérdida de la revista y los premios, y muchos me han hecho notar que lo sienten y que están preocupados. No tengo nada que echarles en cara, porque sé que no era un acto planificado contra mí o Fanteatre.

     

    -¿El sector teatral es un grupo cohesionado y solidario?

    -No, de ninguna manera. Hay mucho más enfrentamiento que hermanamiento. Hay familias, y se están repartiendo un pastel que, si antes era pequeño, ahora es muy, muy pequeño. Los conflictos continuarán porque cada vez hay menos a repartir y, lo que es más grave, no sé si hay voluntad de entenderse y querer compartir.

     

    -Tanto la revista como los Escènica (sobre todo éstos) no pueden sobrevivir sin apoyo institucional. ¿Temes que lo sucedido en la gala te cierre las puertas políticas?

    -Mi imagen personal no ha salido reforzada. Yo era la cabeza visible, y aunque no era responsable y no sabía lo que iba a pasar, la cara, el nombre y apellidos eran los míos. Yo les invité.

     

    -¿Crees que los políticos distinguen que las protestas no fueron orquestadas ni alentadas por ti?

    -Supongo y espero que sí. He hecho los pasos necesarios para defenderme: les envié una carta de disculpa porque recibieron una paliza, por decirlo de algún modo, que aguantaron con mucha dignidad. Obviamente, me han dicho “Sí, lo entendemos, no pasa nada”. Pero ahora mismo no soy el personaje más popular en los despachos. De todas maneras, si digo que se puede hacer teatro sin subvenciones, también digo que se puede hacer Fanteatre sin subvenciones.

     

    -¿Qué te parece el hecho de presentar una programación para el Teatre Principal de sólo dos meses de duración y qué te parece ésta en sí?

    -Que sea por dos meses supongo que es por la incerteza de hoy, un tema de prudencia legítima, aunque lo suyo sería que fuese como mínimo de un semestre. Sobre la programación, no estoy de acuerdo con que todo el mundo puede subir al Principal. No es cuestión de derecho o no, aunque sea un espacio público. El Principal es el buque insignia de las artes escénicas en Mallorca, y debería tener un prestigio, una categoría. 

     

    -Tienes el blog de teatro (Bocamoll) con mayor y mejor reputación del mundillo teatral balear. Te lo dice alguien de la competencia. ¿Vas a seguir con él?

    -Está parado. Y casi lo agradezco con lo movido que estaba todo, con tantos resentimientos. Llegó un momento en el que era incómodo moderar las auténticas batallas campales que había en los comentarios, con groserías escritas bajo pseudónimo. Pero no he sido yo quien lo ha cerrado. Balears ha hecho un cambio editorial juntándose con Ara, eliminando por ahora toda la parte de crítica y opinión en la web. De momento he dejado de ser el crítico de teatro.

     

    -¿Es más difícil hacer crítica en provincias que en las grandes capitales?

    -No lo sé. En la gran capital se difumina todo porque el sector es mucho más grande. Aquí nos conocemos todos, nos encontramos todos en los mismos sitios y acabamos entrando en una rueda que es pequeña. Puede ser más difícil, pero se hace. Yo también he hecho obras de teatro, y he de aceptar la crítica antes que ningún otro, porque también soy crítico.

     

    -Efectivamente, eres también autor y director teatral. ¿Vas a volver a la creación?

    -Supongo que sí. Es algo que me dijo [el actor y dramaturgo] Salvador Oliva después de la primera obra que hice, en la que él estuvo: “Ya estás envenenado y no pararás”. Y ya he hecho seis. 

     

    -¿El modelo de Calderianes, el monólogo que montaste junto a Joan Carles Bestard, sería una buena opción para los días que vienen?

    -Es un modelo que ahora empezará a repetirse, junto a otras fórmulas. Pero lo importante es que se tendrá que renunciar a pasos logrados durante años: convenios, contratos con Seguridad Social, etc., que no son reivindicaciones sino una necesidad y un derecho. Muchos actores tendrán que unirse en cooperativas, o trabajar por amor al arte hasta que puedan mostrar la pieza y, si funciona, cobrar a taquilla y ganarse la vida. 

     

    -¿El principal peligro de los recortes en cultura es que la infraestructura no se crea de un día para otro, pero sí se puede destruir muy rápidamente?

    -Evidentemente. La crisis ya se notaba, pero el golpe de gracia ha sido muy cruel y muy contundente. Lo han quitado todo. Ahora estamos en la prehistoria, volviendo a luchar por una profesionalidad digna.

     

    -¿La cultura ha vivido por encima de sus posibilidades?

    -Puede que en algunos momentos, puntualmente, sí. Pero la cultura ni ha sido nunca una fiesta de ricos. Un protagonista en una serie de la tele es un buen sueldo durante dos años, no durante cuarenta. Luego consiguen un papel en una obra de teatro, que a lo sumo son dos meses de sueldo de 800 euros como mucho. A ver qué profesión tiene eso. Es muy sacrificado. Solo la tele puede haber provocado vivir en una burbuja en casos puntuales, convirtiendo algún ego en un ego mayúsculo.

     

    -¿Recortes en presupuesto llevarán a recortes en contenido, a banalización en la producciones, a escudarse en el tan difuso concepto de “lo popular”?

    -Hay una confusión entre tontería y comercial cuando dicen “Hagamos Fuga de cerebros 2”. Es muy peligroso, porque se puede hacer Acorar, que es una maravilla y es mucho más barata. No tienes que hacer una idiotez, algo popular en el peor de los sentidos, para que venga gente. Se ha demostrado que las cosas buenas funcionan. Molts records per Ivanov de Pep Tosar, o Camarada K de Bellviure, que tuvo que prorrogar aun siendo una obra difícil.

     

    -¿Cómo se convence a la sociedad y a los políticos de que la cultura es estratégica?

    -Que alguien me diga si conoce un país en el que la cultura no sea su pedestal. Es un plus de calidad, categoría y prestigio. ¿Qué político, sea de derechas o de izquierdas, se preguntaría para qué sirven Cela, Delibes o Lorca? Considerar qué es prescindible es difícil, pero es su trabajo. A lo mejor los hoteleros podrían prescindir de la subvención para hacer que las puertas sean automáticas. La Mercedes también recibe ayudas europeas porque da trabajo, y uno se pregunta si no se lo podrían pagar ellos mismos.

     

    -¿El cierre de Televisión de Mallorca ha sido debido a la crisis o a una decisión meramente política?

    -Creo que ha sido la crisis. Hay un punto político, pero no se habrían atrevido a dejar a más de 100 personas en la calle, de golpe, si el recorte económico no fuera tan necesario. Era un medio de comunicación, y sabían que todos los medios se pondrían de su lado. Y eso es algo muy polémico para alguien que vive de su imagen, como un político. 

     

    -¿De todas formas, tener televisiones ya no está de moda? ¿Ya no es trending topic entre los políticos?

    - Todos querían una, pero son carísimas. Después de cómo han ido y qué han significado, parecen haberse dado cuenta de que no es necesario que cada comunidad tenga su tele y de que dan un servicio sobredimensionado, porque para dar fires ya existían las televisiones locales.

     

     

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