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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 28
    Abril
    2012

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    ENTREVISTA - David Martín (Doctor Martín Clavo): “Hay que hacer conciertos de diez minutos”

     

    Hay gente que está en un grupo. Sin más. Pero luego hay personas que son música: se les nota algo distintivo, que la interiorizan y la exteriorizan (y la escriben) de manera muy genuina (y envidiable). Probablemente, si pudieran, se follarían a la música y luego harían una buena canción sobre ello. El cantante y guitarrista David Martín es una de esas personas, y es por ello que tiene un grupo extraordinario: Doctor Martín Clavo son rock&roll veraz, de melodías no pegadizas sino infecciosas y riffs redondos como un orgasmo de entre semana. Explosión en el laboratorio vendría a ser su cuarto álbum al margen de numerosos EPs y maquetas, y es, tajantemente, uno de los discos del año.

    Doctor Martín Clavo actúan hoy sábado, en la Factoria de So de Santa Maria, en la primera fiesta Fang i distorsió (www.facebook.com/#!/events/194666927301588/) junto a Son & the Holy Ghosts, Los Fletchers, Goodfellows y Astrolabio.

    -Siempre he pensado que eres un letrista bastante excelente. ¿Tú también lo piensas? ¿Crees que se han valorado suficientemente tus textos?
    -[ríe] ¡No! Igual es porque mi primera novia se metía conmigo porque decía no que no entendía las letras. Sólo decía comprender las de Manolo García, y yo nunca las entendí. Ni siquiera hoy.

    -Entiendo que la clásica legibilidad de las letras de García no haya sido un modelo para ti, que eres mucho más narrativo.
    -Exactamente. Las letras, y sobre todo la música, obviamente, las hacemos cada vez más entre todos. Siempre es mejor hacer otras canciones desde cero cuando entra alguien nuevo en la banda [Marc Barberá al bajo y Jordi Martínez Suau a los teclados son las dos últimas incorporaciones] que no hacerles aprender las antiguas. A todos les da más seguridad porque construir a la vez lo hace más tuyo.

    -¿Por qué recurres tan a menudo a la ciencia ficción: en este disco, Abducción, Odisea interplanetaria, La rebelión de las máquinas; anteriormente El día en que salvamos la tierra, Meteorito?
    -Estamos en una realidad en la que todo es ciencia ficción. Y aunque en el último disco hay más temas terrenales, la ciencia ficción se ha utilizado siempre para narrar la realidad.

    -¿Hay mensaje de fondo en la música de Doctor Martín Clavo?
    -Al principio lo más recurrente era hablar siempre del amor. Después no es que te canses, pero ves cosas que todo el mundo ve, y que no son solo amor, vida y muerte. Cada canción tiene un mensaje de fondo, aunque la intención última sea siempre simplemente tocar y quedarte bien. Eso solo se descubre en los conciertos: antes hacíamos temas de diez minutos, pero como no era lo que queríamos transmitir, decidimos que lo mejor era hacerlo como los Ramones. De hecho, lo que hay que intentar es hacer conciertos de diez minutos.

    -¿A qué responde la inclusión de medios tiempos y canciones atmosféricas como Nada que hacer, Secta de cobardes o La rebelión de las máquinas? ¿Es una opción musical o es algo más vital?
    -Apareció así: grabamos las canciones que teníamos. Al final siempre ves el disco como todo el mundo, como algo redondo que empieza y acaba, sin más, a pesar de que sean canciones que llevas un año tocando.

    -¿Por qué esa manera de cantar tan trash en Momento de reflexión? ¿Y quién le gritas en No anam enlloc?
    -[ríe] ¡Le grito al mundo! Con No Anam enlloc cerramos los conciertos, y habla de ese pacto tácito entre dios y el diablo. Momento de reflexión es una canción de amor dedicada a mi madre, quien pasó un año con muy mala salud. La escribí una noche que me quedé a dormir con ella en el hospital.

    -Con los tiempos tan mojigatos que corremos, ¿te planteaste otro título para Soplanucas?
    -Es el título perfecto.

    -La cosa en el negocio musical está muy mal y, sin embargo, editáis por primera vez con un sello (Blau) en vez de autoeditaros como hasta ahora.
    -Para mí, el negocio musical nunca ha existido, aunque el hecho de que la gente quiera tener tu disco es lo más grande. Igual lo próximo que editemos será un single, porque me da envidia ver que todo el mundo está sacando vinilos.

    -Fuiste el protagonista de una de las mejores anécdotas de la historia musical mallorquina, cuando tras actuar en la revetla de Sant Sebastià de 2005 le dijiste al público “¡Gracias, adiós y comprad discos de Johnny Cash, hijos de puta!”. ¿Lo tenías preparado de antemano?
    -[ríe] Sólo dos personas me recordáis aquello… No, qué va, ¡aunque tal vez tenga el síndrome de Tourette! Era una forma como otra cualquiera de dar las gracias.

    -¿Es necesaria una vida de rock&roll para escribir rock&roll?
    -No, en absoluto. Es necesario vivir. Amar la vida y odiar el arte.

    -¿Qué es lo que ha cambiado para no volver a ser nunca lo mismo en el rock? Se dice mucho que la vida de los discos es de 15 días, cuando antes se hablaba de un disco hasta un año entero.
    -Es que hemos adaptado nuestra dinámica de obtener música a un ritmo que no era el que teníamos cuando estábamos a vinilos y casetes.

    -¿Has conseguido seguir escuchando música de la misma manera, con la misma profundidad, discos enteros, etc.?
    -Yo sí. Descubro mucho por internet, pero cuando agarro un disco lo absorbo igual que siempre. Todas mis parejas acaban diciéndome “¿no puedes poner otro disco?”. Y me guío del criterio de mis amigos, no del mío. Otras cosas que han cambiado mucho son los instrumentos. Y la rapidez y facilidad para grabar, claro. Antes, si querías ser rocker debías tener una gran colección de discos. Hoy ya no hace falta, ¡porque además hay muchas más peluquerías que hace años!

    -¿Con qué has sustituido la urgencia con la que se escriben canciones a los 20 años?
    -Esa urgencia se convierte en necesidad, en terapia. Tus canciones son tu diario, aunque la letra hable de otra cosa y de otro tiempo.

    -¿Cómo es una canción pop perfecta?
    -La perfección no existe porque cada uno tiene sus referentes y, como lo perfecto es que te llegue, depende mucho del estado emocional.

    -¿Sientes que te quedan muchas canciones por escribir? ¿Te ves con una carrera larga, de 10, 15 ó 20 discos?
    -Sí, porque como te decía antes es una necesidad. Lo hablaba el otro día con Ginés [el batería del grupo], y recordábamos cómo era cuando intentábamos montar algo, colocar el master en alguna compañía… Siempre hemos estado, y podremos estar al margen de todo y de las modas. Sería muy triste decir: “Ya no voy a componer más”.

    -En una conversación previa comentabas tu intención de comenzar una carrera universitaria. ¿Empezaste?
    -Sí, Antropología. Y estoy disfrutando muchísimo. Aparte, en invierno, que hay menos trabajo, sueles ponerte a componer, pero tampoco te puedes obligar.

    -¿Crees que afectará a tus letras, a tu modo de escribir canciones, a tu modo de ver el mundo?
    -Por supuesto. Estoy enriqueciendo mi manera de expresarme, y siempre hay un elemento sorpresa que no controlas y que te hace ver las cosas de otra manera.

    -Para acabar, una cuestión sobre cómo están las cosas hoy día: ¿la pasada década nos creímos invencibles?
    -A pesar de mi inconsciencia y de ir tanto a la mía, creo que sí se veían indicios de que esto no se podía sostener. Se construían tantas casas cuando éramos tantos los que no podíamos pagarnos una, el redondeo del euro… Si ha habido revoluciones por el precio del trigo, ¿qué debería pasar hoy? Hemos sido muy individualistas, y no se ha querido ser consciente de los frágiles y moldeables que somos. Todo eso lo hemos aprendido después de creernos invencibles. Está bien que haya ricos, pero no tantos hijos de puta ricos. Y nunca vas a ver una manifestación de ricos.

    -¿Te crees eso de que en época de crisis se escriben mejores canciones, se es más creativo?
    -Será porque al no tener trabajo puedes perfeccionarlas más.

    -¿Has escrito más y mejores canciones estos últimos tiempos?
    -He escrito siempre lo mismo. Y normalmente en los bares. Tanto letras como melodías. Muchas veces, al volver de fiesta, escribo sobre lo que he estado hablando con los amigos.

    Gran parte de la música de Doctor Martín Clavo (incluido el último disco) puede escucharse en Spotify, o bien en el blog musical Illa Sonora:
    illasonora.blogspot.com.es/2011/03/doctor-martin-clavo-discografia-o-part.html

     

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