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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 23
    Mayo
    2011

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    Desde Sol: y mañana lunes, ¿qué?

    Nerea y Juan, dos de los portavoces de la acampada, confirman que, tras haber votado el asunto en asamblea, los indignados no van a dar ningún comunicado tras conocerse los resultados de las elecciones. “¿Para qué?”, afirma Juan, “¡tan solo estamos naciendo!”. Desde la organización recuerdan que esta convocatoria no iba ligada a las elecciones y que anunciaron hace días que la concentración madrileña durará, como mínimo, hasta el próximo domingo 29.

    Si uno se fija en ellos, en lo que dicen y cómo lo dicen, la verdad es que no se detecta ningún nerviosismo. Son concientes de que a partir de mañana la posibilidad de un desalojo crece de manera exponencial. Desde la misma organización se reconoce que tanto vecinos como comerciantes de la zona están teniendo una paciencia casi infinita: tras días de acampada, el olor a orín empieza a ser creciente (a pesar de las recomendaciones constantes de civismo, respetadas por la gran mayoría), y los comercios de la zona afirman haber notado una bajada de clientes, sobre todo los de ropa o de artículos de electrónica (los que venden bebidas y comida reconocen estar encantados y nada indignados con los inquilinos de la plaza).

    Uno de los numerosos grupos creados estos días es el denominado “Respeto”. Se distinguen por una cinta adhesiva amarilla, pegada en un brazo, que lleva dicha palabra escrita a mano. Desde los primeros días se les ha adjudicado, un poco a su pesar, las labores de control y dirigismo de la masa, tanto de la propia como de la visitante. Una cincuentena de voluntarios de este grupo se ha desplazado un centenar de metros a una calle cercana, más despejada y sin algarabía, para consensuar la estrategia de los próximos días. Juanma, quien lleva la voz cantante por medio de un altavoz, recuerda que “en este grupo muchos somos educadores sociales, psicólogos, etc. Tan solo hay que aplicar lo que sabemos que funciona”. Y enumera una serie de directrices tanto teóricas (no ir acelerado para no comunicar tensión, dejar hablar antes al interlocutor siempre para evitar dar la impresión de estar discurseando o acordarse de hablar utilizando con ambos géneros) como prácticas (cuál es la manera más pacífica de reaccionar ante una carga policial). Él mismo lo resume afirmando “nuestro comportamiento debe ser ejemplar, porque tenemos un mensaje y tenemos que comunicarlo de una manera tranquila”. Finaliza su intervención con algo de sorna: “Todo esto lo hemos tratado ya previamente en una comisión, que no recuerdo cómo se llama porque hay tantas...”.

    En la asamblea del grupo “Respeto” aseguran que su principal herramienta ha sido el boca-oreja: “Nosotros lo controlamos todo. Si hay algún problema, nunca, nunca hay que ir a la policía”. Para insistir en esta praxis, anuncian la creación de otra comisión: la de “Discurso”. Aunque al contrario de lo que pueda parecer, no hay un rechazo explícito de las fuerzas del orden. De hecho, la buena sintonía con la policía ha sido la tónica dominante desde el inicio de la acampada. La actitud insistente y actívamente cívica de los acampados ha ido acompañada de una invitación constante a los policías para que se unan y hagan sus propias reivindicaciones. Y es que cuando uno pasea entre esta multitud cada vez mejor organizada y pertrechada, en ningún momento se tiene la sensación de estar en una fiesta, en el reino de la inconsciencia, la frivolidad o la ociosidad hedonista: aquí se piensa, se habla, se propone y se llega a acuerdos sin parar. Otra cosa es que “el exterior” quiera mostrarse receptivo a dichas propuestas.

     

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