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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 17
    Julio
    2013

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    CRÍTICA: Beady Eyes en el Mallorca Rocks

     

    Beady Eye no son Oasis

    Beady Eye. Ciclo Mallorca Rocks. Hotel Mallorca Rocks (Magalluf), martes 16 de Julio. Entrada: 40€. Aforo: unas 1.000 personas.

    Salen seis personas al escenario y de principio a fin del concierto se comportan como pasmarotes. Si el grupo es Oasis tal vez –solo tal vez– al asistente a su actuación no le importe esa actitud estática. Pero no eran Oasis, sino Beady Eye, o lo que es lo mismo, Oasis sin Noel Gallagher –principal compositor de los éxitos del grupo y hermano del cantante Liam– más tres de los diversos y desconocidos músicos que pasaron por la banda.

    Salió Gallagher a escena y nada parecía haber cambiado: andares chulescos, mirada altiva al público, manos a la espalda y pose ante el micro como quien arrima lo morros bajo un grifo de cerveza. Accesorios: toalla al cuello y chaqueta rojo fluorescente cerrada hasta arriba. Arranca a cantar y primera novedad: el cantante está alarmantemente afónico. Imposible llegar a sus clásicas tesituras de voz (monótonas para algunos) con las que popularizó unas composiciones tan clásicas como monótonas para muchos. Aquello fue Oasis: el perfecto exponente  de grupo sobredimensionado por los poderosísimos medios británicos. Los Gallagher entendieron que a éstos les interesa tanto lo que pasa en el escenario como fuera de él. Y si es truculento, mejor.

    El concierto duró una hora justa, corto tiempo ideal para ejecutar un espectáculo intenso e inapelable. No fue así. Como se iba intuyendo a medida que pasaban las simplemente correctas canciones de Beady Eye, el despiporre llegaría cuando tocasen alguna canción de Oasis, a pesar de que tampoco fueron nunca grupo de directos enérgicos. Fue Rock’n’Roll Star, y solo entonces hubo incandescencia entre el público. A día de hoy el repertorio del grupo de Liam Gallagher no apunta hacia ninguna parte en concreto, y suena a remedo de otro. Su tirón es otro también: escasa media entrada larga, casi 1.000 personas, para un ciclo, Mallorca Rocks, que ha proporcionado conciertos mucho más extraordinarios que este, a pesar del interesante apriorismo que suponía la presencia de tanto ex ganándose de nuevo el pan y la cerveza.

     

     

     

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