Blog 
Sopas mallorquinas
RSS - Blog de Víctor Conejo Manso

El autor

Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


Archivo

  • 21
    Octubre
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    CRÍTICA - Albert Pla y Pascal Comelade: "Somiatruites"

     

     

    CASI BUENÍSIMA 

     

    Albert Pla y Pascal Comelade: Somiatruites

    Auditòrium de Palma, jueves 20 de octubre. Aforo: casi lleno.

     

    Un buen resumen de lo que es este espectáculo podría ser cuando, tras un pequeño e ingenioso número de mimo con los pies ante una mini-cama, Albert Pla enlaza tres canciones lentas seguidas que rompen y frenan el subidón del público conseguido tras dicha ocurrente escena. Somiatruites es un montaje irregular en el buen sentido: los elementos que lo componen (música, escenografía, dramaturgia) están suficientemente inspirados, y el concierto-función contiene algunas soluciones soberbias (las canciones sobre Antònia Font y sobre cantar en catalán, el músico con la regadera por cabeza, el gag absolutamente genial de Teófilo Garrido). Pero al mismo tiempo hay demasiados tiempos muertos en la “narración” (llamémosla así aunque el guión teatral sea liviano; otro asunto que se podría revisar), y le faltan un par más -sólo un par- de buenos golpes de efecto que la hagan trepidante.

     

    Pla lleva el peso de la función con sus recursos habituales: hilo de voz sobre textos ora ingenuos ora cafres y, por encima de todo, su concepto del humor. El de Sabadell siempre ha destacado por sus buenas salidas (como el agudo “¡vaya pedazo de mañana que llevas encima!”), aunque provoca la comicidad más por empatía y contagio que por la misma palabra (como en el gag de despedida con Comelade y él solos en el escenario). Más que por lo que dice, por cómo lo dice (y lo canta), sea encarnando al freak catalán o al salao andaluz. Y en ello no hay matiz peyorativo, pues es un método legítimo como el que más. Somiatruites no es una obra redonda, pero sí bastante superior y casi buenísima.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook