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Blog Sopas mallorquinas - Víctor Conejo Manso

Víctor Conejo Manso

Víctor M. Conejo (Palma, 1975). Estudios de Historia del Arte en la UIB y Comunicación Audiovisual en la Escuela de Arte y Diseño Vía Roma. Antes en TVE Baleares, Cadena SER Mallorca, Radioaktivitat, Mondo Sonoro Baleares, Youthing o IB3.

Sobre este blog de Cultura

"Cuando todo el mundo puede hablar y dar su opinión, la función del profesional es ofrecer su juicio de valor, dar una visión de la realidad desde un criterio personal y serio". O tratar seriamente la cultura popular y escribir para el gran público sobre la alta cultura.


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  • 28
    Abril
    2013

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    Charly Domínguez (Los Suaves): "El rock&roll te mantiene vivo y no te hace muchos reproches"

     

    Poder hablar con la Historia impresiona. Uno nunca sabe cuándo nace ni cómo se hizo, pero a menos que viva encerrado en una cueva (o en un despacho) sí es capaz de reconocerla cuando la tiene ante sí. La Historia que han creado la banda de Ourense Los Suaves es única: es la del rock&roll de verdad –o capítulo digno de serlo; el rock&roll es multiforme–, esa verdad intangible tan difícil de definir pero que se reconoce a los dos segundos de iniciada una canción, o en la fidelidad perenne y religiosa de sus muchísimos seguidores.

    La presente gira celebra sus más de 1.000 conciertos, una cifra que confiesan creer superar ampliamente pero no tener datos fehacientes de ello. No es necesario: la Historia no tiene que justificarse ante nadie. Los hermanos Domínguez son los fundadores y se mantienen al frente de la banda: Yosi, cantante, es icónico como ningún otro; Charly, bajista, es quien regala una conversación a este diario. Han venido a actuar a la felizmente recuperada Fira del Disc de Mallorca. Tocarán repertorio de los años 80 y 90 no habitual en sus conciertos, además de canciones que han cambiado puntos de vista y hasta vidas enteras: canciones que han hecho Historia.

     

    ¿A qué da derecho en este país ser un mito de la música?
    –Me da derecho a conocer gente. A saber quién va a ser mi amigo y quién no. Y poco más. Lo importante es no convertirse en un imbécil.

    Y ya puestos, ¿cómo se convierte uno en un mito?
    –Con constancia, como todo. Con coherencia. Y si es posible, tocando 31 años seguidos sin tomarse ninguna temporada sabática.

    ¿Qué se aprende después de dar más de 1.000 conciertos que no sabe antes?
    –No mucho, no creas. Cambian los tiempos pero los hombres no, ni los comportamientos ni sus denominadores comunes. Como mucho dominas un poco más tu instrumento. Nosotros le decimos al técnico de sonido antes de salir que queremos matar, algo que sólo se consigue con la presencia de las guitarras rítmicas, que es lo que siempre nos ha caracterizado.

    ¿Por qué no pueden dejar el rock?
    –Porque ya es tarde. Escoges en tu vida, en una sociedad a la que no le gustan las guitarras, esperando poder dar unos pocos conciertos. Sin esperar grandes cosas, sin pretender mezclar los tipos de música. Todo eso es un tipo de vida rock&roll, una música que te mantiene vivo y no te hace muchos reproches.

    Más de treinta años cuidando el hermano mayor (Yosi) del hermano pequeño (Charly). ¿No se cansa?
    –“Señor, no soy responsable de mi hermano”, dice la Biblia. Que yo tuviese que cuidar de él sería contranatura. ¡Pero hemos tenido las nuestras!

    Cuando empezasteis, el público escuchaba los discos enteros, algo que las generaciones más jóvenes ya no hacen. ¿Ha afectado eso a vuestra manera de escribir canciones?
    –No. La generación digital no la marca internet, sino el mando a distancia. Cuando escuchas vinilos no cambias ni saltas canciones porque tienes que levantarte. Y quien tiene un disco duro con un millón de canciones no las escuchará en su vida y probablemente se perderá el solo final de Layla. Nosotros seguimos pensando en cara A y cara B cuando hacemos un disco porque somos de los 80.

    ¿Qué han hecho Los Suaves para acercarse a audiencias más jóvenes? ¿Se han preocupado especialmente de los textos o el sonido?
    –No particularmente. El sonido te lo dan las tecnologías del momento. Hoy se hace música mirando una pantalla, no escuchando, y eso se nota mucho. Nosotros no tenemos ni web oficial. Y las letras hablan de lo de siempre: sentimientos humanos, que son patrimonio de la humanidad. En el 82 le cantábamos al paro: “Dos millones de parados / estadísticas y tú uno más”. La letra sólo ha cambiado en el número. Hace años escribimos sobre alguien a quien mataron a navajazos en Granada, lo mismo que pasó hace unos días en otra ciudad.

    ¿Para escribir rock&roll es necesario llevar un estilo de vida de rock&roll?
    –Es necesario vivir. Como Dolores, que existió [la protagonista de Dolores se llamaba Lola]. Era una mujer rica que acabó en un bar de putas. O como un tío de Ourense que salió en la televisión porque le mandaron a morir a la guerra de los Balcanes. Aquí unos beben agua y otros bebemos alcohol porque tenemos heridas que cicatrizar. Pero todo eso de la vida de sexo, drogas y rock&roll es un tópico. Lo del sexo sí, pero sólo los bajistas.

    –“Los Suaves hacen rock 'de verdad'”. ¿Qué significa?
    –Supongo que es sólo una frase, como la de “Suaves somos todos”, que me gusta más. A finales de los 90 llegó Alberto [guitarrista], excelente y muy técnico, y nos obligó a mejorar a todos. Pero no cambiamos lo esencial. A veces pienso: “Tiene que venir un grupo de chavales de 25 años que nos mande a tomar por culo”, pero no sucede. Esencialmente se trata de nunca renegar de lo que te define.

    ¿Cuántas canciones les quedan por escribir a Los Suaves?
    –No lo sé. A veces, entre nosotros, decimos: “Es que lo tenemos todo: dos guitarristas, un cantante y un conjunto de canciones cojonudos”. Por eso hemos hecho diferentes repertorios para las distintas giras. Esto es como el fútbol: pensamos en le partido de hoy.

    Siempre habéis tenido un gran tirón popular: ¿es cierto que se venden menos discos pero la gente va más a conciertos?
    –Ya no hay discos de oro, como mucho dorados. El último, el de Metallica: 30.000 copias, cuando antes eran millones. Es difícil que la gente vaya a muchos conciertos con esta crisis. No se puede ir descalzo, y descartas sobre todo en el ocio. Pero a pesar de todo, sí creo que se ven más directos. Nosotros estamos agotando entradas por todo, aunque es cierto que nuestro seguidores son muy fieles. Como decía antes, ellos son Los Suaves.

    Vuestro rock urbano siempre ha estado muy pegado a la calle y a la realidad: ¿la que estamos pasando es la crisis más grave, o es peor pasar una guerra?
    –Una guerra es demoledora, y tampoco es la primera crisis que pasamos. Por ejemplo, ya tuvimos la del petróleo en los setenta. Pero no fueron tan duraderas. Ahora hay mucho menos trabajo y más miedo. Una generación entera lo va a pagar. No me fío de mis congéneres. Habrá que ir a vivir a Marte.

    De acuerdo que en televisión de puede ganar muchísimo dinero, pero ver a Fortu de Obús en Splash! Famosos al agua no me gusta.
    –Lo hablé con él, y me decía que con eso podrá grabar un disco y montar una gira. Quiere aprovechar eso. A lo mejor él es digno aún tirándose de un trampolín. Él lo ve bien y, sobre todo, lo ve bueno para Obús. Yo no lo haría, pero no voy a fiscalizar a nadie porque yo hago mucho el ganso con los amigos. Lo que no quiero es que me graben con un móvil. Lo hago con mis colegas, no para que también lo puedan ver en Almería.

    Una pregunta sobre tu tierra. José Luis Baltar [el llamado “cacique de Ourense”, procesado por enchufar en la Diputación “a quien le vino en gana” según el juez Leonardo Álvarez]: ¿santo o demonio?
    –Cacique. Él lo dice de sí mismo. Galicia siempre tuvo a ese tipo de gente mesiánica, que cuida de los demás e incluso puede llegara ser divertida. El error es pensar que los hijos de los demás tienen derecho a ser colocados.

     

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