Blog 
Sociedad Anónima
RSS - Blog de Eduardo Lagar

El autor

Blog Sociedad Anónima - Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Soy periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Si quieres ponerte en contacto conmigo: llagar@epi.es

Sobre este blog de Mallorca

Historias encontradas entre la avalancha de la actualidad


Archivo

  • 19
    Noviembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Michelle y Evelyn, las niñas de Antofagasta

     

    Corre el año 1967. Dos oficiales del ejército chileno plantan juntos tres árboles en el jardín de sus casas colindantes. Es un simbólico principio: parece indica que juntos verán crecer esos dos árboles. Tienen la vida por delante. Ambos viven con sus respectivas familias en la base aeronáutica de Cerro Moreno, en Antofagasta. Sus hijas son casi de la misma edad. No tardan en salir juntas en bicicleta. Las niñas tienen caracteres muy distintos, pero se hacen amigas. Aunque no tanto como los padres. Los dos oficiales van ascendiendo y llegan a generales de la Fuerza Aérea. Pero no pierden su buena relación. Les une la música y el deporte. Les une, sencillamente, la amistad. Son dos árboles que van creciendo a la par a lo largo de los años.

    Todo cambia en 1973. Llega el golpe de Pinochet y uno de los amigos, el que había votado a Salvador Allende, es torturado. Lo matan. Cortan de raíz uno de esos árboles. El otro amigo sobrevive. Acaba como miembro destacado de la siniestra Junta Militar del dictador. Los nombres de los dos amigos son: Alberto Bachelet, la víctima del sangriento dictador, y Fernando Matthei, el que acabó en el bando de los torturadores. Son dos amigos arrollados por la apisonadora de la Historia.

    Pero ahora, en 2013, cuarenta años después, aquellos dos hombres representan más que eso. Son los padres de aquellas niñas que salían juntas en bicicleta y que ya no son amigas. Son los padres de Michelle Bachelet y de Evelyn Matthei, hoy dos mujeres -la primera pediatra de formación y la segunda economista-,  representantes de la izquierda y la derecha respectivamente; las dos amigas de infancia convertidas hoy en las candidatas rivales a la presidencia chilena. Las dos mujeres que volverán a verse las caras en segunda vuelta el 12 de diciembre. De momento, gana Bachelet, la pediatra, la izquierdista, la exiliada, la hija de la víctima.

    La historia personal de los Matthei y los Bachelet , de los padres y las hijas, resume la dolorosa historia chilena y la sitúa en primer plano de la campaña electoral. De tal manera que en Chile, donde aún no se han cerrado muchas heridas, votar se convierte en un asunto en el que te va la vida. Y eso es precisamente lo que tiene que ocurrir para que una democracia no se muera. Para que siga viva y no fallezca por el desinterés de sus ciudadanos hacia la mejor forma de gobierno que, de momento, ha inventado el hombre. Porque no hay cosa peor que acudir a las urnas pensando que nada va cambiar al día siguiente. Y en España empezamos acusar ese golpe: la dictadura de la resignación.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook