Blog 
Sociedad Anónima
RSS - Blog de Eduardo Lagar

El autor

Blog Sociedad Anónima - Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Soy periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Si quieres ponerte en contacto conmigo: llagar@epi.es

Sobre este blog de Mallorca

Historias encontradas entre la avalancha de la actualidad


Archivo

  • 07
    Diciembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Brigitte, un bellezón de miedo

    Imaginen un hermoso jardín donde juegan unos niños felices. Imaginen un estanque donde nadan esos niños felices. El jardín y la piscina están en una casa preciosa llena de cuadros, perros, cocineros, jardineros, chóferes… Imaginen ahora que al fondo del delicioso jardín hay una sombra entre la espesura de los setos y que allí se abre una puerta y que al traspasar el umbral de esa puerta ustedes se dan de bruces con... el campo de exterminio de Auschwitz, una máquina capaz de matar a 2.000 personas a la hora. Tienen ante sí la muerte industrializada.

    Ahí lo tienen. Ya se lo han imaginado. Justo así era la infancia y así era el jardín de Brigitte Höss, la hija de Rudolf Höss, el comandante de Auschwitz, un señor que vivía como un padre feliz y atento en una hermosa casa anexa al primer matadero de reses humanas, la primera cadena empresarial de desmontaje. En horario de trabajo Rudolf, era otra cosa, claro. Brigitte, que hoy tiene 80 años y está enferma de cáncer, acaba de romper un largo silencio sobre su vida y su padre. Ahora se ha sabido que aquella niña que compaginó una infancia feliz con una estancia en el corazón de las tinieblas fue tras la II Guerra Mundial una hermosa modelo que desfiló durante tres años con trajes de Balenciaga. Al parecer, la hija del juntacadáveres era hermosa como pocas. Qué delicia teutona.

    Brigitte se casó en 1961 con un ingeniero americano de origen irlandés que conoció en Madrid y a quien confesó su secreto. Ella asegura que él la perdonó y que le dijo que era una víctima más de los nazis. Que no tenía culpa alguna. Después, aquellos dos amantes incipientes prometieron que jamás volverían a hablar de ese tema. Metieron todos los muertos -y miren que había montañas de esqueletos- debajo de la alfombra de su relación. Brigitte y el ingeniero norteamericano  acabaron divorciándose veinte años después. No se conocen las razones de la separación o, al menos, en el libro donde acaba de publicarse la historia de la hija de Höss, no se entra en ese detalle. ¿Qué pasó entre ellos? Ni idea. Yo me atrevo a fantasear con que su marido nunca dejó de tenerle un cierto miedo a la querida esposa, a la deliciosa Brigitte. Como si ella, en el jardín de su belleza, también tuviera una puerta que conducía directamente al horror.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook