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Salud mental y vida sana
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Blog Salud mental y vida sana - Jose Carbonell

Jose Carbonell

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra. Miembro de Real Colegio de Psiquiatras de Londres. Master en Investigación y Teoría Psiquiátrica. University College London. Master en Psiquiatría Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid.

Sobre este blog de Salud

El Dr. José Carbonell Casasús, experimentado psiquiatra, comparte noticias y opiniones sobre la salud mental y los retos que nos plantea la sociedad moderna para mantener una vida sana y feliz. Noticias, opiniones y consejos sin tecnicismos y útiles para todo el mundo.


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  • 05
    Agosto
    2015

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    Mallorca Salud

    El maldito sentimiento de culpa

    El maldito sentimiento de culpa

     

    Para situarnos, podemos empezar afirmando que el ser humano es el único animal que alberga sentimiento de culpa. Ello nos ocasiona sensaciones de malestar, ansiedad, incertidumbre, arrepentimiento o falta de autoestima. Y además, la culpa puede ser utilizada para manipular o controlar a otras personas, como en el caso del chantaje emocional.

    Existen dos tipos básicos de sentimiento de culpa; el real y el falso. El real aparece cuando de forma objetiva somos responsables de actos de los que nos arrepentimos. El falso, por su parte, nos hace sentir responsables de algo que no nos corresponde, como les sucede a los supervivientes de catástrofes o a los hijos durante el divorcio de sus padres.

    Tener la capacidad de sentir culpa es algo saludable ya que nos ayuda a discernir entre las buenas y las malas conductas. Pero vivir anclados en la culpa es algo absolutamente insano. Este sentimiento obsesivo de culpa es más común en personas impulsivas o en perfeccionistas que se torturan a menudo por su alto nivel de autoexigencia. Por otro lado, existen personas, como es el caso de los psicópatas, que no sienten culpa ya que carecen de empatía y no se perciben responsables del daño causado a otros.

    Culpa y vergüenza suelen ir de la mano ya que la vergüenza se asocia al juicio que otros harán de nosotros y de nuestras acciones, mientras la culpa es el propio malestar. La culpa es sinónimo de responsabilidad y se relaciona con la buena o mala conducta, algo muy valorado por el entorno social.

    Ante todo ello, los primeros pasos para no desvivir en la culpa consisten en identificar el tipo de culpa, dónde recae la responsabilidad y las razones que nos llevan a sentirla. Debemos aceptar nuestras acciones o decisiones y de nada sirve fustigarse por ellas sino que hay que adoptar decisiones proactivas. En lugar de quedarnos hundidos en el fango de la culpa, debemos preguntarnos “¿cómo lo voy a arreglar?”.

    Para más información www.psiquiatrapalma.com

     

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