Blog 
Presunciones
RSS - Blog de Felipe Armendáriz

El autor

Blog Presunciones - Felipe Armendáriz

Felipe Armendáriz

Nacido en Pamplona, periodista especializado en tribunales. Lleva 30 años cubriendo la crónica jurídica y es un experto en los recovecos de la justicia y la injusticia. Profesor de Periodismo en la Escuela Universitaria Alberta Giménez (CESAG) desde 2007. Ganó, juntó a Matias Vallés y Marisa Goñi, e...

Sobre este blog de Mallorca

Un pequeño sonido en un mar de ruido


Archivo

  • 11
    Octubre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Corre, corre, corrupción

     Los políticos, periodistas, publicistas, técnicos y empresarios enfrascados en casos de corrupción han actuado siempre de una forma constante, ágil, sistemática y lucrativa.

    En los casos desvelados se ha podido comprobar con qué celeridad se acordaban y ejecutaban los planes para desviar cientos de miles de euros de las arcas públicas a bolsillos particulares. También se ha visto la facilidad con la que llovían los cohechos y las dádivas, tanto por parte de los proveedores de la Administración o las empresas públicas hacia los políticos o de éstos hacia colaboradores inmediatos o subordinados a los que querían agasajar.
    Los corruptos nunca temen a las consecuencias de sus actos y remueven cualquier tipo de obstáculos legales o impedimentos formales para conseguir sus fines criminales.
    Si no se puede hacer un concurso, se hace una adjudicación directa o se inventa un patrocinio. Si queremos gratificar a nuestro empresario preferido, le invitamos a un procedimiento negociado, donde aparecen dos comparsas y ya sabemos quién se lleva el premio. Fraccionamos los grandes concursos en contratos menores y los damos a dedo.
    En materia urbanística situamos en los planos unas determinadas áreas protegidas por su especial valor medioambiental, pero dejamos una gatera por donde se cuelan, en forma de reformas de casas inexistentes, chalés en zonas privilegiadas. Las rayas de la protección llegan hasta donde queremos que lleguen, puesto que, inmediatamente, las fincas de alrededor de las zonas ANEI o ARIP se revalorizan.
    La costa es un nido de piratas, donde se mezclan concesiones cuasi perpetuas para utilizar el espacio de todos y anmistías encubiertas que legalizan lo inconfesable. Todo a la velocidad del rayo.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook