Blog 
Preferiría no hacerlo
RSS - Blog de Jaume Bauzá

El autor

Blog Preferiría no hacerlo - Jaume Bauzá

Jaume Bauzá


Archivo

  • 22
    Septiembre
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Se lo han cargado

    Un equipo del presupuesto y la historia del Real Mallorca está destinado a la normalidad. A la mediocridad, si se quiere. Ser uno de esos comparsas de Primera División que se siente satisfecho con ocupar un modesto lugar en la elite. Sufrir por mantener la permanencia en una mala temporada e ilusionarse con meter la cabeza entre los grandes en una muy buena. Esta era la apacible vida que llevaba el Mallorca hasta que se lo cargaron. Accionistas pendencieros con un pie permanentemente en el juzgado. Codiciosos, traidores, trepas y mezquinos. De toda clase ha habido estos últimos años en el club, pero ninguno que sintiera un mínimo de respeto por la historia y el escudo. Llorenç Serra Ferrer fue el principio de un fin que se acerca a pasos agigantados. Empezó gobernando la institución como un sátrapa y acabó entregando su reino al más despreciable de los directivos que embarcó en su aventura. Hace cuatro años el Mallorca celebraba una clasificación europea. Hoy el club agoniza a nivel deportivo, económico y social, y la única pregunta que se hace el mallorquinismo es si llegará con vida al centenario. 

    La vaca
    El tiro de gracia se lo puede dar a la institución este proceso de venta que ya es oficialmente un esperpento. Dudu Aouate da la cara, que no es poco en un club en el que abunda la cobardía, pero se ha mimetizado con el ambiente y ya es uno más en la guerra de poder. Nadie entiende que se destripen por una ruina, que pierdan tiempo, energía y reputación por un club que no genera un euro. ¿O sí? “La vaca todavía puede dar leche”, cuentan quienes conocen los resortes de un club de fútbol. La cosa va de pelotazos, lucros futuros y ridículos en el terreno de juego. “Somos el hazmerreír del fútbol español”, dijo esta semana Martí. Pues eso.


    Un añito en el infierno
    El Mallorca acabó la jornada colista. O lo que es lo mismo, convertido en el peor equipo de Segunda División. Lo que le corresponde a un equipo que ha sumado un punto de quince y ha encajado catorce goles mientras su entrenador balbucea excusas. Qué lejos queda aquello de “un añito en el infierno”. Hoy el equipo está en las últimas y el infierno habita en la planta noble y en una dirección deportiva que los dos últimos años ha sido una fábrica de fracasos. Miquel Àngel Nadal y Dudu Aouate comparten el demérito de una planificación lamentable apuntalada por fichajes anodinos y, en el caso del israelí, inexplicables. Hace mucho tiempo que los únicos futbolistas que suben el listón de la plantilla son cedidos, lo que explica que Martí sea un puntal del proyecto.

    Lo que dicen fuera
    Esta semana un presidente de Segunda División valoró, en privado, la situación del Mallorca: “La plantilla no es mala, pero con el cristo que tienen montado pelearán por la permanencia y gracias”. También opinó sobre Biel Cerdà: “Es un figura. Espero no verle nunca por aquí”.

    Un abandono coherente
     A Carlos Moyá le ha tocado un papelón al tener que capitanear el equipo de la Davis más descafeinado de los últimos años. Su abandono es coherente cuando no ha podido convencer a casi ningún tenista de que se enrolaran en la eliminatoria contra Brasil que acabó con el descenso de España dieciocho años después. No tiene culpa el mallorquín, que no quiso presionar a ningún jugador más allá de lo razonable. Ni los propios tenistas, a los que nadie puede obligar a jugar una competición que no da puntos ni, en este caso, gloria. Pero habría que reflexionar sobre por qué la Davis ha perdido tanto atractivo entre los propios deportistas.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook