Blog 
Preferiría no hacerlo
RSS - Blog de Jaume Bauzá

El autor

Blog Preferiría no hacerlo - Jaume Bauzá

Jaume Bauzá


Archivo

  • 23
    Abril
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Dieciséis añitos

    Dieciséis años, que se dice rápido. El Real Mallorca volverá a competir la próxima temporada en la mejor liga del mundo. La salvación ha llegado a falta de cuatro jornadas, todo un logro para un equipo tan modesto como comprometido. Y sordo. Porque haber sabido aislarse del ruido que ha salido de los despachos desde septiembre es digno de elogio. El mérito es de todos; de unos futbolistas esforzados y de un cuerpo técnico muy profesional que ha sabido conducir a los jugadores al éxito con muchas más luces que sombras. Está bien lo que bien acaba y el debate Laudrup-Caparrós ya no tiene demasiado sentido. Excepto para los que viven permanentemente en una trinchera, claro.

    La federació de penyes, desaparecida


    Pero la temporada deportiva también tiene sus aristas. La desafección del mallorquinismo hacia el equipo ha seguido acentuándose. Fue penoso ver a los futbolistas celebrando la permanencia sobre el terreno de juego con las gradas casi vacías. Solo once mil espectadores acudieron a Son Moix a ver el partido de la permanencia. Y miles de ellos abandonaron el recinto antes de la finalización del partido para ver empezar el clásico. La Federació de Penyes y en especial su presidente Rafel Martorell tienen su parte de culpa. Un enfrentamiento con la directiva del club no justifica en absoluto haberse tumbado a la bartola casi toda la temporada. Si el próximo curso Martorell no es capaz de mantenerse al margen de las guerras que se libran en el club, que vaya redactando su carta de dimisión.  


    Turno para los líos institucionales


    Con la permanencia en el bolsillo, quedan por resolver los líos institucionales. Es imposible el entendimiento entre las dos facciones que integran el Consejo, por lo que la situación seguirá enquistada hasta que alguno decida abandonar.

    ¿Cambio de orden?


    La victoria del Real Madrid en el Camp Nou acabó con un tabú que los blancos venían arrastrando desde hace mucho tiempo. Se confirma que el Barça ha perdido la hegemonía, cediendo parte de su poder a su gran rival. Pero es pronto para hablar de un cambio de régimen. La final de la Champions dictará sentencia, si es que los dos equipos logran clasificarse. Una derrota del conjunto de Guardiola confirmaría el cambio de ciclo, pero no tanto por la acción del Madrid sino por los lógicos síntomas de agotamiento de un proyecto largamente imbatible.

    La reivindicación del fútbol modesto


    La victoria del Binissalem en la Copa Federación es también la reivindicación del fútbol modesto de la isla. El conjunto mallorquín y el Lemona siguieron en sus dos partidos un guión ajeno al fútbol de elite; hubo goles, épica, sufrimiento, emoción y anarquía. Con el triunfo del Binissalem ha salido del armario ese fútbol cercano y sacrificado que nunca ocupa portadas.

    Nadal humaniza a Djokovic


    Rafel Nadal se ha liberado en Montecarlo de una pesada carga que arrastraba en todos los torneos en los que competía. Arrasó a Novak Djokovic en la final, se llevó el título por octavo año consecutivo y, sobre todo, humanizó al que parecía un rival inabordable. Nadal ha destruido la capa de imbatibilidad que envolvía al serbio. En futuros cruces el mallorquín podrá tratar de hurgar en la herida, ya libre de complejos y desde el convencimiento de que sí se puede. El título de Montecarlo es también una manera inmejorable de empezar la temporada en tierra. Si la rodilla aguanta, todo apunta a que el número 2 del mundo afronta una temporada muy prometedora.
     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook