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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 03
    Noviembre
    2014

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    'REC 4' - La fiesta ha terminado

     

    Hay sagas que se entenderían mucho mejor si pensáramos en ellas en forma de juguetes. Divertimentos en los que sus creadores depositan todas sus influencias y pasiones, pasatiempos desde los que se rinde tributo a aquellas películas que estimularon al consumidor masivo de cine en creador. Pocas franquicias ejemplifican de manera tan precisa esta naturaleza 'homenaje' como 'REC'. Nacida en 2007 con una primera entrega que dinamitó expectativas, convertida en referente del género de terror popular a nivel global, llega a su capítulo final en un estado de forma impecable tras dos secuelas que no solamente aguantaron el tipo sino que elevaron el listón a base de sentido del espectáculo y dosis extra de humor, especialmente 'REC 3', la más divertida, la más sorprendente, la más valiente. La más y lo más. En definitiva, había más ganas que pereza de llegar a la conclusión de todo el universo creado por Jaume Balagueró y Paco Plaza, comprobar de que manera se cerraba un relato que, a pesar de no ser original en exceso, si que tenía elementos diferenciadores que resolver. Balagueró en solitario se ha encargado de ello tras el bodorrio de Plaza y, el resultado, pese a perder esencia REC, es notable. 

     

    En esta ocasión, Balagueró, director con talento más que comprobado para crear atmósfera y manejar el ritmo de la intriga y el suspense, apuesta por un género con el que la saga había tonteado pero al que no había terminado de rendirse de una manera tan arrebatada, el blockbuster de acción pura y dura. Con referentes evidentes dentro del cine espectáculo americano de los ochenta, 'REC 4' nos presenta a su protagonista, Ángela Vidal, estupenda Manuela Velasco, convertida (a la fuerza) en una especie de mezcla de Teniente Ripley con John McClane enfrentada a un ejército zombie, cambiando una nave espacial por un barco, en la única constante que se ha mantenido a lo largo de la saga, un espacio cerrado que potencia la claustrofobia. Y aquí encontramos, más allá del arco argumental, el único referente al ADN de la saga. El resto no es nada más, y nada menos, que un ejercicio de género más que entretenido, un tour de force de nervios, sustos y tensión in crescendo que, una vez pasada la obligatoria presentación de personajes y contexto inicial, se lanza a un vacío palomitero que termina estando lleno de diversión.

     

    Pese a que los fanáticos de la saga puedan sentirse decepcionados por el camino tomado, no se puede echar en cara de sus responsables la libertad total que siempre han demostrado. El viaje ha sido largo, ha tenido momentos mejores y peores, pero ha dejado para la posteridad cuatro entregas diferentes, con personalidad propia, algo más que meritorio en una industria en la que las virtudes, de tanto repetirlas, terminan cansando. Plaza y Balagueró han dado forma a una saga que ya es parte de la historia dorada de nuestro cine sirviéndose del amor hacia el cine con el que crecieron. 'REC 4' pone un punto y final al que se le pueden achacar errores, especialmente a su reparto, pero no los suficientes para devaluar una película consciente de su meta, la misma que comparte toda la saga, ser una montaña rusa para los espectadores que han crecido junto a la niña Medeiros, Ángela Vidal y los múltiples cámaras que nos han permitido colarnos en una fiesta a cuatro manos y dos cerebros a los que solamente queda el agradecimiento. Mereció la pena pagar la entrada a este parque de atracciones de sustos, explosiones, virus, posesiones y cine. Mucho cine. Así que, colorín, colorado, la fiesta ha terminado. 

     

     

     

     

     

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