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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 13
    Octubre
    2013

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    'Prisioneros' - Animales heridos

    Cuando uno ha hecho una película como 'Incendies' tiene dos opciones. La primera, descansar tranquilamente y gozar de los aplausos y sensaciones que despierta una obra maestra como aquella. La otra, ponerse a trabajar en un siguiente trabajo más arriesgado, entendiendo ese riesgo como dar el salto al primer nivel de Hollywood, y desafiar a los listones (im)puestos. Denis Villeneuve, director canadiense que conviene seguir con suma atención, ha optado por lo segundo y, tres años después de aquella maravilla, presenta 'Prisioneros', thriller protagonizado por Hugh Jackman y Jake Gyllenhall. Si damos el salto, lo damos de verdad. Más comparada que influenciada por cintas como 'Mystic River', 'Seven' o 'Zodiac', esta historia de personas al límite tras la desaparición de dos niñas en un pequeño barrio, no solamente alcanza la profundidad de aquellas sino que se presenta como una de las películas más potentes de lo que llevamos de año.

     

    Con una puesta en escena contundente, un reparto en estado de gracia, lejos queda ya esa etiqueta de 'actor simpático pero limitadillo' que le poníamos casi todos a Jackman, y una dirección brillante, 'Prisioneros' te atrapa, te agarra y no te suelta, te zarandea, te impacta, te emociona, te conmueve, te hace reflexionar sobre el poder del odio en el ser humano, su nula capacidad para manejar las situaciones extremas con poco más que el impulso más animal, más primario, ese con el que uno se asusta al verse reflejado. ¿Seríamos capaces de actuar de la manera en la que estos padres lo hacen? La mínima duda supone un escalofrío. El guión de Aaron Guzikowski, pese a caer en algunos lugares comunes y hacer de su trama un laberinto, nunca mejor dicho, más enrevesado de lo que podría haber sido, es una tormenta que, con tono pausado pero siempre firme, termina calando hasta los huesos. 

     

    Los pasos que seguirá Villeneuve a partir de ahora son imprevisibles pero, a la espera de ver ese experimento llamado 'Enemigo', en el que repite con Gyllenhall, su capacidad para contar historias de una manera tan potente como clásica, supone ya una revelación cinematográfica más que interesante. Por su parte, 'Prisioneros', entra por méritos propios a jugar en la liga de Grandes Thrillers de los últimos años, magistral en su primer tramo, apasionante en su desarrollo y con una brillante resolución, permitiéndose, eso sí, unos pequeños e inevitables trucos que no deberían ensuciar lo más mínimo el resultado final de una película intensa y profundamente humana. La atmósfera y la reflexión, están. La imagen de nosotros mismos convertidos en animales heridos y desesperados, también. De ahí, justo ahí, nace ese sentimiento que permite a 'Prisioneros' quedarse en nuestra cabeza y, sobre todo, en nuestras entrañas. El lugar del que salió. 

     

     

     

     

     

     

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