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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 14
    Enero
    2012

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    'Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres' - Culto y popularidad

    La saga ‘Millenium’, convertida en trilogía tras la repentina muerte de su autor, Stieg Larsson, es uno de esos sucesos extraños dentro del mundo de la literatura. Tres libros extensísimos, repletos de oscuridad, tramas enrevesadas, gélidos paisajes, abusos sexuales, desequilibrados mentales y juegos de poderes políticos y periodísticos, que se convirtieron en un absoluto éxito comercial. Sorprendente destino para unas novelas nacidas par ser objeto de culto, libros minoritarios que uno reserva como tesoro personal y sobre los que cimenta una fama ‘boca a oreja’, recomendándola a amigos y familiares. Sin embargo, los libros de Larsson, escondían un arma secreta llamada Lisbeth Salander, una joven investigadora que rozaba la anorexia y disfrazaba sus cicatrices emocionales con piercings y tatuajes. Un icono en potencia de la literatura (¿o deberíamos decir sociedad?) del siglo XXI. En ella, y en su relación con el protagonista Mikael Blomkvist, se escondía el best seller, el aspecto comercial, que siempre tuvieron los libros. Una historia de amistad/amor/admiración que sustentaba la razón de ser de unas tramas mucho menos complejas de lo que pudiera parecer a primera vista. Y funcionó. Con el paso del tiempo son muchos los que han señalado la trilogía de Larsson como falsa literatura, fast food literaria ahogada por su falsa ambición, por los ecos épicos de personajes, más allá de su dúo protagonista, vacíos y tópicos. Respetable opinión que, sin embargo, parece demasiado justificada por su éxito comercial. Y es que no parece demasiado complicado imaginar a sus detractores defendiéndola si se tratara de una saga marginal, en vez de un éxito internacional.

    En cualquier caso, es indiscutible que las estrategias comerciales, la publicidad y la difusión que se le ha dado a la trilogía literaria original está rozando, si es que no lo ha alcanzado, el exceso. Por eso, la decisión de un director como David Fincher, de hacerse cargo de la adaptación americana del primer libro, una vez constatada la irregularidad de la primera versión cinematográfica llegada de Suecia hace dos años, tenía su lado positivo ya que, se intuía, su visión de la historia de Larsson debería servir para cerrar el grifo, realizar la versión definitiva de una historia que, de tantas veces contada y leída, empezaba a cansar. Y cuando uno termina de ver esta ‘Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres’, certifica que sí, que Fincher, uno de los más grandes directores de la actualidad, sino el mejor, no se lo ha tomado como un encargo, decidiendo hacer suya una trama cuyos recovecos se conocen a la perfección y ofreciendo una película capaz de entusiasmar por igual a los que defienden y a los que detestan el trabajo de Larsson. El director nacido en Denver ha convertido esta historia de asesinos en serie, desapariciones y periodismo de investigación conocida por millones de lectores, entre los que me incluyo, en algo nuevo y excitante, amplificando los trazos de perturbación que la novela terminaba ocultando bajo los temibles golpes de efecto. Protagonizada por Daniel Craig, que realiza la mejor interpretación de su carrera, algo que, para ser honestos, tampoco es mucho decir,  ‘Millenium’ (la llamaremos así para no repetir el extenso título original), sustenta su triunfo en, por un lado, la dirección de Fincher, excelsa, penetrante e hipnótica, y, sobre todo, en Rooney Mara y su Lisbeth Salander. Si bien es cierto que un personaje así, con semejante magnetismo y carisma, requiere poco para captar la tención y las alabanzas, no se puede obviar el excelente trabajo que hace Mara con ella, con una interpretación a la altura del icono, otorgándole una sensibilidad desconocida, tanto en las novelas como en la primera adaptación sueca.

    Desde sus títulos de crédito, los mejores que se han visto en cine en unos cuantos años, ‘Millenium’ justifica su (re)lectura cinematográfica con una puesta en escena primorosa, una fotografía convertida en característica clave de los últimos trabajos de Fincher y una banda sonora compuesta por Trent Reznor y Atticus Ross, ganadoras del Oscar el pasado año por su trabajo en ‘La red social’, que, si bien no alcanza la calidad de aquella, consigue crear una atmósfera de desasosiego constante. El resto lo pone David Fincher, uno de esos directos que en el futuro serán para nosotros lo que ahora son Scorsese, Eastwood o Spielberg para nuestros padres. Un tipo que reinició el género del thriller con ‘Seven’, lo reinventó con ‘Zodiac’ y al que ahora le rinde homenaje a través de su perspectiva cerebral y abrumadora. Salander es parte de la historia de la literatura contemporánea. Fincher lo es del cine. Y la combinación de ambos no podía saldarse con otro resultado que no fuera una película tan poderosa como ésta. La fuerza de un director que, al igual que las novelas de Larsson, esconde tras su armadura de artista de culto a un genio universal.Y popular.

     

     

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