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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 13
    Marzo
    2012

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    'Los idus de marzo' - Un tipo listo

    Cada vez que alguien señala la progresiva decadencia de los años dorados de Holywood, aparece su nombre.Y se acaban los argumentos. George Clooney es un tipo listo. Y elegante, rico, guapo y famoso, sí, pero inteligente. Su carrera le ha servido en bandeja de plata la posibilidad de ser una superestrella al uso en numerosas ocasiones con papeles de galán romántico, héroe de acción y todos los estereotipos que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en su presencia en pantalla. Pero supo manejar el tiempo, entendió que aquellas horrorosas películas que conforman gran parte de su primera etapa en esto del cine eran un peaje que había que pagar para, primero, dar forma a la fama que permitiera que tu nombre se alejara de los hospitales televisivos de ‘Urgencias’ y, después, para hacer lo que a uno le de la real gana. Y eso es lo que hizo. En los últimos siete años, aún teniendo en cuenta algún tropezón (‘El buen alemán’ o ‘El americano’), su carrera se puede definir como ejemplar, tanto en su tarea como actor, donde ‘Michael Clayton’, ‘Up in the air’ y la reciente ‘Los Descencientes’ conforman una trilogía imprescindible para descubrir al Clooney intérprete, como en su faceta de director con la espléndida ‘Buenas noches, y buena suerte’ y la simpática ‘Ella es el partido’.  Dos películas que combinaban aciertos con irregularidades, esencialmente de ritmo, pero que nos privaban del entusiasmo que, ahora sí, provoca ‘Los idus de marzo’.

    Esta historia de políticos corruptos, batallas humanas disfrazadas de saludables campañas de comunicación y mentiras que no dejan de ser verdades como templos supone el mayor logro de Clooney como director, destapando y transmitiendo en pantalla todo el magnetismo y fuerza de su trama en una espléndida reflexión de lo que ocurre en los backstages de la política. Todo está contado con un ritmo endiablado, con aspecto de thriller político de los 70, género al que rinde tributo pero que, del mismo modo, actualiza con sabiduría y mano firme a través de un trabajo de dirección modélico, sin aspavientos ni artíficos. El guión de hierro, adaptando la obra de Beau Willow a cuatro manos entre Grant Heslov y el mismo Clooney, profundiza con calma, pero sin perder un solo segundo, en una gama de personajes perfectamente presentados y desarrollados, algo a lo que ayuda el excepcional reparto que redondea la cinta. Ryan Gosling, hombre de moda en Hollywood con permiso de Michael Fassbender, vuelve a estar hipnótico, mientras que Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman continúan con su tradición de ofrecer un recital en cada interpretación. A este tridente mágico hay que sumar a Marisa Tomei y Evan Rachel Wood, ambas estupendas, y un George Clooney que despliega todo su encanto con un personaje que le viene como anillo al dedo.

    ‘Los idus de marzo’, otra de las películas injustamente ignoradas en la última edición de los Oscar, ofrece un espectáculo narrativo sin apenas fisuras, capaz de atrapar al espectador con las armas que esconde el buen cine, es decir, una gran historia, unos actores en estado de gracia y una dirección a la altura. Película de madurez, trasncendente, crítica con una situación real y contemporánea de la que sabemos todos y  a la que, al mismo tiempo, hacemos oídos sordos. Clooney nos la muestra y nos la cuenta con toda la destreza cinematográfica que ha aprendido ese actor que supo escapar a tiempo de una televisión que, curiosamente, recibe ahora a multitud de estrellas ansiosas por crear proyectos a su medida.  Es un lugar en el que Clooney ya ha estado. Cuando todos van, él está de vuelta. Es lo que tiene ser inteligente. Ah, y también elegante, rico, guapo y famoso.

     

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