Blog 
Pantalla Grande
RSS - Blog de Alberto Frutos Díaz

El autor

Blog Pantalla Grande - Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


Archivo

  • 09
    Enero
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    'La noche más oscura' - Vencedores y vencidos

    Hace cinco años, una película pequeña, de bajo presupuesto, sin estrellas en su reparto y que contaba las andanzas de una unidad de élite de artificieros norteamericanos en Irak arrasó en la noche de los Oscar consiguiendo seis Oscar, incluyendo el de Mejor Película, Guión Original y Director. Se llamaba 'En tierra hostil' y la dirigia Kathryn Bigelow. Muchos destacaban su tensión contagiosa, otros el detallado retrato que hacía de la vida de un soldado perdido en un desierto físico y emocional, otros, sin embargo, no apreciamos ni una sola de sus virtudes y presenciamos atónitos el éxito de un film aburrido, sin sustancia, previsible hasta la médula. Su triunfo sirvió para elevar a acontecimiento algo que, a estas alturas, no debería serlo y es que una mujer se alzara con un Oscar a la mejor dirección. Ya se sabe, público en pie y aplausos emocionados de toda una platea rendida ante la heroina que, encima, había vencido a su ex marido, un James Cameron cuya 'Avatar'  ha envejecido casi peor que su talento. Todos contentos y para casa. Por eso, cuando uno escucha el revuelo que 'La noche más oscura' ha provocado en Hollywood, sus (serias) aspiraciones de cara a todos los premios importantes y la saliva desbordada por la práctica totalidad de la crítica, se pone en alerta. ¿Continúa el hype

     

    Lo primero que hay valorar es la valentía de una directora que podría haberse acomodado en su reciente éxito y que, sin embargo, se enfrenta al acontecimiento norteamericano más importante de los últimos años,  la operación militar que acabó con la vida de Osama Bin Laden, desprendiéndose de todo efecto sentimental, heroico o lacrimógeno. No, 'La noche más oscura', habla de los papeles de la CIA, no de sus disparos, ni sus misiones secretas, ni sus artilugios para controlarlo todo. Se centra en los datos puros y duros, en las conversaciones, fracasos, falsas pistas, confusiones, obsesiones, dudas y descubrimientos, útiles e inútiles, de una organización empeñada en acabar con su Satán particular sin importarle dejar cuerpos y mentes destrozadas de por vida. Su justificación se encuentra en los llantos desamparados de las víctima del 11 S, en el ojo por ojo y el diente por diente, en el 'todo vale'. No hay medias tintas, se ha despertado al gigante. Y todas las reacciones y pensamientos, causas y consecuencias, que pueda provocar algo así  está en la magistral actuación de Jessica Chastain. Su agente de la CIA evoluciona a lo largo de la película, se va creciendo ante las adversidades, se despoja de miedos y culpabilidad para conseguir su objetivo. Es la historia de un triunfo que no es tal. El doloroso camino de la 'justicia' y como, tras la contienda, solamente queda la soledad y la lágrima que mezcla terror y una paz que duele.

     

    Bigelow lo cuenta todo con sabiduría cinematográfica, a través de una dirección maestra, repleta de detalles y crudeza, sin atisbo alguno de pretenciosidad.  El problema, y no es poca cosa, es que tras un brillante comienzo, la película se desinfla, entra en un estado de densidad y confusión que dificulta en exceso su disfrute. Podemos perdernos entre tanto nombre, pista y giro, consiguiendo una sola cosa, el bostezo. Afortunadamente, 'La noche más oscura' se guarda lo mejor para el final y es que, en su desenlace, el asalto al escondite de Bin Laden, es pura genialidad, control de la tensión y ritmo narrativo, demostración de poderío y fuerza. Después, ya se sabe, los aplausos tras la victoria, las palmadas en la espalda, las banderas hondeando. Y la tristeza, la desolación, la oscuridad, el polvo, la arena y el silencio. Ese que trae a la mente el horror de lo que se ha hecho hasta llegar a la victoria. Si es que alguien sale vencedor.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook