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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 16
    Enero
    2012

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    'La chispa de la vida' - Equilibrio digno

    La línea que separa la dignidad de la supervivencia es cada vez más fina. El resurgir de las cenizas cuando, alrededor, todo se quema, suena a utopía de libro de autoayuda y falso optimismo, siempre reñido con un realismo que se empeña cada vez más en mostrarse nítido ante los ojos de nosotros, indefensas criaturas que siempre creímos controlar el temporal y nos encontramos ahora con que, evidentemente, la naturaleza de la sociedad contemporánea nos ha devorado, haciéndonos partícipes de un circo que en demasiadas ocasiones se nos escapa de las manos. El equilibrio entre lo ridículo y vergonzoso no está reñido con la necesidad de llegar lo más alto posible, lo que, a día de hoy, significa conseguir un trabajo estable y una satisfacción personal suficiente para mantener la cabeza fría. ‘La chispa de la vida’, el nuevo trabajo de Álex de la Iglesia, toma como punto de partida, el pesimismo, la inseguridad y, finalmente, la decepción individual para transformarla en una reflexión general de lo que está ocurriendo, situando al espectador en ese límite que separa la lágrima de la risa, la evasión que supone ir al cine, sin dejar de remover la conciencia.

    Una película así, tras la apasionada y apasionante ‘Balada triste de trompeta’, iniciaba su andadura repleta  de incógnitas. ¿Cómo se enfrentaría De la Iglesia a una película tras un trabajo tan personal como aquél? ¿José Mota como protagonista? ¿Salma Hayek como su esposa? ¿Un título directamente relacionado con una campaña de publicidad? El argumento, un hombre desesperado que, tras sufrir un accidente, queda atrapado por un hierro clavado en su cabeza, trazaba un punto de partido cuyos enfoques se disparaban. Podría ser una comedia, un drama o un ejercicio de estilo cinematográfico de control de los recursos.  De la Iglesia marca las tres opciones. Porque ‘La chispa de la vida’, se resuelve finalmente como un compendio del mejor cine de su realizador, una película totalmente equilibrada que, a través de un ritmo perfectamente medido, consigue atrapar al espectador, jugar, en el mejor sentido de la palabra, con sus emociones, posicionándolo siempre en el lado del perdedor pero, y aquí reside lo más interesante y perturbador, sin dejar de entender las maniobras y estrategias de los interesados en sacar tajada de la situación de un espléndido José Mota, que disipa todas las dudas y prejuicios a base de contención y naturalidad, acompañado de Salma Hayek en una de las mejores interpretaciones de su carrera.

    Con un reparto espléndido, en los que destaca un notable Fernando Tejero y Blanca Portillo, acostumbrada a llenar la pantalla, y dirigida con pulso maestro por uno de los grandes directores de nuestro cine, ‘La chispa de la vida’, entretiene, divierte y, finalmente, emociona. Las claves del mejor cine. Pero, también, estremece, asusta e invita a la reflexión más personal. Los periodistas salimos del cine replanteándonos nuestra profesión, sí, pero cualquier persona de a pie también nota en que nos hemos convertido, hasta que punto nos hemos dejado hipnotizar por la necesidad, que nivel de dignidad podemos perder para conseguir algo tan natural como la sonrisa de una esposa, un trabajo como colaborador o el futuro de nuestra familia. Nos hemos rendido. Por eso, ‘La chispa de la vida’ se convierte en una película necesaria, un trabajo coherente y medido en cuanto a su discurso y forma, que te acompaña a lo largo de los días. Por lo que te ha contado y el modo en el que lo ha hecho. Porque hace sentir y pensar. Porque no es una película para todos los públicos, sino para todas las personas. Álex de la Iglesia, tras rodar su película más personal, entrega su trabajo más universal. Paseando, con la sabiduría de los grandes, por la fina línea que separa la dignidad de la supervivencia. La que se refleja en las lágrimas de la maravillosa Carolina Bang. Ahí, justo ahí, reside la magia de ‘La chispa de la vida’.

     

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