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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 18
    Enero
    2014

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    'El lobo de Wall Street' - Lado salvaje

     

    Vamos al grano. 'El lobo de Wall Street' es una de las mejores películas de la carrera de Martin Scorsese. Tal cual. Pero es que, además, no podía ser otra cosa. Todos los temas, personajes, acciones y decisiones morales que tiene esta historia están en el ADN del discurso más reconocible (y satisfactorio) de un director que, a sus 71 años, continúa derrochando genialidad como si se le cayera de los bolsillos. Tres horas de cine en vena que llegan a los ojos de un espectador al que no se le cede el más mínimo respiro, una sobredosis de escenas memorables, rings de boxeo donde los diálogos llevan a cabo su pelea particular, un ritmo incesante, trepidante. La autobiografía de Jordan Belfort en la que se ha basado Terence Winter para dar forma a su brillante guión es tan extrema que solamente podía ser de verdad. Porque uno no debe olvidar que todo lo que ocurre en esa pantalla ocurrió en los pasillos de una empresa, los restaurantes de cinco tenedores o las mansiones con helicóptero incorporado. Por si apetecía salir a dar una vuelta. El lema de que la realidad siempre supera a la ficción se creó para una película como esta. 

    Scorsese, ese Señor que es leyenda viva del Cine con mayúsculas, responsable de más de una obra maestra incontestable, dirige con más energía, elegancia, desenfreno y estilo que el setenta por ciente de esas nuevas generaciones de directores que tienen aquí una nueva oportunidad de acercarse al cine con papel y boli para tomar apuntes de la lección. Su cámara parece contagiada por la salvaje conducta de todos y cada uno de los personajes/animales que habitan esta jungla donde el dinero vuela por las ventanas, los ascensores son cuartos oscuros y alguien es capaz de comerse un pez vivo antes de estampar un enano contra una diana. Literalmente. Todo. Su genialidad tras la cámara tiene un reflejo claro frente a ellas. En un reparto lleno de secundarios sobresalientes, especialmente Jonah Hill y la espectacular (en todos los sentidos) Margot Robbie, se eleva un imponente Leonardo DiCaprio que ofrece la mejor y más completa interpretación de su carrera. La cima de una filmografía repleta de aciertos y buenas decisiones, de trabajos de altura que le convierten en uno de esos actores imprescindibles. Y ya nos deberíamos haber quitado las dudas o el miedo para admitirlo. En esta ocasión, los 180 minutos de metraje recaen sobre sus espaldas dando como resultado un auténtico tour de force que alcanza la perfección. 

    Martin y Leo. Leo y Martin. Una de esas parejas cinematográficas que todavía no nos han fallado y que han conseguido con 'El lobo de Wall Street', su colaboración más redonda, una película que sirve en bandeja de plata un festín para los sentidos, sí, pero también un mensaje terrible y real sobre la capacidad que tiene nuestra sociedad de convertir a auténticos villanos en héroes cuyas palabras nos sirven de guía, espejos donde queremos mirarnos. Quizás porque ese lado salvaje, que cantaría Lou Reed, siempre nos ha parecido más interesante y divertido que las alas de ángel de la guarda. Por eso, tras cada aullido vitoreado de este Lobo que arrasa con todo, está la angustia de ver en que nos hemos convertido. Mientras el bueno se plantea toda su vida en un metro que es la viva imagen de la rutina, el malo sigue con su festival de sexo, drogas y dinero. Y, seamos sinceros, ¿qué preferimos ver? Pues eso, que no pare la fiesta, Martin. 

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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