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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 09
    Septiembre
    2013

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    'Cruce de caminos' - Sospechas confirmadas

     

     
    El imparable paso del tiempo, sus consecuencias en las relaciones personales, el deterioro que provoca la incertidumbre. También las heridas que no cicatrizan, las cicatrices que siguen doliendo, el dolor, la furia, la venganza, la rabia contenida (y explícita) que se transmite en los genes. Todos estos elementos son una parte, ni siquiera el todo, que propone 'Cruce de caminos', la nueva película de Derek Cianfrance, responsable de esa joya llamada 'Blue Valentine' que, esperemos, consiga aún más reivindicación gracias a este potentísimo drama que mantiene todas las virtudes de aquella salvo, lástima, cierta irregularidad en su ritmo. Estructurada como una película con tres películas en su interior, esta historia de personajes perdidos en una vida repleta de curvas supone un tour de force en todos los sentidos, estético (atención a ese plano secuencia de apertura y en las persecuciones, puro vértigo), narrativo e interpretativo. Un trabajo mastodóntico que mantiene la esencia del gran cine americano en forma de, supuesto, cine independiente. 
     
     
    Supuesto porque, más allá de los aspectos económicos, desconocidos para un servidor, 'Cruce de caminos' apunta sus dardos a los aspectos más profundos y complejos del ser humano, aquellos que, de pura incoherencia, terminan convirtiéndose en actos heroicos, irresponsables pero justificados. La capacidad de comprender e identificarnos con los perdedores, llorar por los caídos y entender al verdugo. Todo ello contado con pulso firme y aires de drama clásico, de sentimientos engrandecidos sin trampa ni cartón, sin prisa pero sin pausa, con recitales interpretativos de primera línea, especialmente un Ryan Gosling que continúa marcando una carrera de lujo, más allá de la peligrosa sombra de encasillamiento que le persigue de un tiempo a esta parte, y de Eva Mendes, que vuelve a estar (otra vez) de dulce. Lástima que el bueno de Bradley Cooper esté a años luz, en carisma, presencia, todo, de sus compañeros de reparto, ofreciendo la interpretación más floja de todo el conjunto. De lejos. 
     
     
    En estos tiempos donde una de las prácticas favoritas del mundo del cine es encontrar nuevos directores a los que alabar y comparar con los clásicos, Cianfrance confirma las sospechas y presenta credenciales con una película donde todo es notable, muy notable, donde los personajes y sus tramas crecen, se desarrollan, alcanzan aliento épico desde la contención. Un edificio con unas bases fijadas con certeza y contundencia. Una de esas historias 'más grandes que la vida' que podría haber sido, perfectamente, una gran novela o una gran serie, pero que nos llega en forma de gran película. Que no es poco. 

     

     

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