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Odontología consciente e integrativa
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Blog Odontología consciente e integrativa  - Josep Grau

Josep Grau

Escojo nacer en el eixample de Barcelona, delante del Seminario y detrás de la Universidad, (religión y ciencia en ángulo de 90 grados cuyo vértice coincidía en mi casa) con un padre protésico dental, una madre diseñadora industrial, ya tenía mucho avanzado. El abuelo paterno ebanista, el abuelo mat...

Sobre este blog de Salud

Sin expectativas, solo ante el teclado y con las reflexiones generadas durante el día escribo para mi, sabiendo que es el mejor camino para comunicar. ...


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  • 23
    Marzo
    2015

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    Mallorca Salud

    Premisas para una nueva odontología (parte II)

    Medicina tradicional y energética en la Odontología

    Nos habíamos quedado aquí,  hablando de los cambios que se están produciendo en la sociedad y como estos afectan a la Odontología, como parte de ella. Y hay un colectivo importante y diverso del sector dental que reconoce que las cosas ya no pueden ser como antes, que hay que reinventarse para dar un debido servicio a la población.

    Y las cosas están cambiando desde hace tiempo. Uno de los objetivos que planteamos en el 2011 al fundar en Brasil la Federación Dental Universitaria, FDU, era hacer al Odontólogo más médico y al técnico más bioingeniero, interactuando conocimientos entre ellos porque son una unidad.  En lugar de especializar cada vez mas al profesional,  lo que buscamos es darle conocimientos más amplios para tener una visión global de lo que esta tratando y su origen. Para después y con la colaboración del paciente, indicarle que cambios de comportamiento le ayudarán a sanarse, haciéndole entender que él y solo él, tiene ese poder y responsabilidad.

    En este capitulo de la historia de la Humanidad, todos deberíamos saber que un terapeuta solo ayuda y acompaña al paciente en su autosanación. Por eso es tan importante la confianza en el profesional, porque es un apoyo, un puntal, una guía para su curación.

    En Medicina y también en Odontología hemos usado y abusado de la tecnología, no porque no cumpla con sus cometidos, sino porque, poco a poco, hemos apartado al paciente de su compromiso y responsabilidad con su salud, convirtiéndolo en depositario pasivo de anomalías técnicas que solucionamos rápidamente y previo pago. Por el camino nos hemos descuidado de investigar holisticamente y preparar al profesional para el abordaje del paciente por  muchos otros métodos, que estaban perfectamente comprobados a lo largo de los tiempos.

    Estoy hablando de las medicinas naturales, tradicionales y energéticas que han demostrado su eficacia durante milenios en Oriente y que empiezan a entrar en Occidente por el Este con todas las garantías universitarias. Allí son transformadas en técnicas modernas, medibles y simplificadas, que buscan en los meridianos y las energías sutiles del cuerpo un patrón de salud, para localizar y desbloquear problemas que afectan o se manifiestan en la boca y en el resto del cuerpo.

    Puede que parezca un gran cambio, ante nuestra medicina del fugaz protocolo validado, pero solo es recuperar algo que había mantenido la salud de la humanidad durante milenios, y que estaba siendo ignorado por la imposibilidad de comercialización, y ya sabemos lo importante que es para el sistema sacar rendimiento de las cosas incluso manteniendo al margen la ética. No entrare a hablar de un tema que está cayendo por su propio peso y por el crecimiento de la conciencia general.

    Además de incruenta, esta “nueva” (vieja) vía del diagnostico a través de la energía del paciente, contiene un enfoque médico basado en un “nuevo” (viejo) conocimiento de la enfermedad, aunque con un acceso más etéreo o invisible, basado en el análisis y medición de las energías del paciente.

    Efectivamente, las energías humanas, ya son medibles, no solo existen y afectan al cuerpo físico por la influencia de este cuerpo energético que rodea y alimenta lumínica y magnéticamente a todas y cada una de nuestras células. Por lo tanto, hasta aquí todo esta normalizado, solo es un cambio de enfoque en los tratamientos, drástico pero igualmente mecánico, mediante sofisticadas máquinas (no por invisible, deja de tener leyes mecánicas).

    Todos los consultorios dentales pueden tener estos elementos de diagnostico basados en el registro de la energía y magnetismo del cuerpo físico del paciente. Pero no como un nuevo gadget tecnológico con que alimentar el marketing del profesional. Si no porque se haya llegado, esta conciencia y conocimiento serio y comprometido de una nueva medicina. Una medicina basada en el respeto al Ser de luz que somos y que experimenta su crecimiento personal en este cuerpo físico en el que se ha encarnado para experimentar.

    Un guía turístico en Valladolid, México, nos decía “Ustedes piensan que son seres físicos que aspiran tener experiencias espirituales, y realmente somos seres de luz que buscan experiencias físicas” y después siguió enseñándonos el museo sin pestañear. ¿Cuando el Occidental entenderá lo que realmente somos? Cuando dejaremos de tratarnos solo químicamente o cambiando piezas como si solo fuéramos bio-robots sin otro propósito para la industria agrofarmaceutica que ser cliente o ser producto.

    En el año 2000 en Lima, Perú, me nombran profesor de la Academia Internacional de Odontología Integral, y además de dictar allí mi primer curso internacional, y abrazar al irrepetible Dr. Mariano Flores, me impacto conocer la existencia de un tejido que maneja el primer frente del intercambio energético del ser humano. El tejido conectivo, que nos envuelve y que existe entre otras cosas para permitir que circulen los doce meridianos de energía, tan conocidos por la acupuntura China, y cuyo bloqueo crea los llamados campos interferentes que generan diversos síntomas, diagnosticado como diversas enfermedades.

    Pues bien, una inyección de Procaína al 2 % (habitual anestésico odontológico) en el lugar del bloqueo energético, permite la liberación del síntoma, y la desaparición de la enfermedad. En muchos casos es así de simple. Lo que se vino a llamar como fenómeno Huneke, en nombre de los hermanos descubridores, también se le llama fenómeno en un segundo, porque ese es el tiempo que tarda en desbloquearse la energía, al eliminar la anestesia la señal nerviosa emitida por el cerebro que bloqueaba la circulación. El fruto de una casualidad, descubrió lo que se llama terapia Neural o acupuntura Alemana.

    Este tipo de terapia es perfectamente realizable en el consultorio dental y de hecho hay una especialidad que se llama Odontología Neural, cuyo máximo especialista e impulsor es el Dr. Horacio Kinast de Chile, cuyo legado esta por mensurar, y que en 2002 me honro nombrándome profesor y asesor en tecnología dental de la Academia Iberoamericana de Medicina Biológica y Odontología, AIMBO.

    Con ellos conocí el atlas del Dr. Adler, quien después de años de comprobaciones y estudios realizo un mapa completo de interacción órgano diente pudiendo relacionar desde la Odontología situaciones y posiciones dentales con problemas físicos en el resto del cuerpo. De un modo callado y discreto, miles de profesionales usan estas ayudas basadas en la observación y la biología para ayudar a sanar.

    Pero estamos en lo mismo, si no eliminamos la causa mental que produce el efecto, si no conseguimos centrar nuestro camino, solo será cuestión de tiempo volver a manifestar otro síntoma de aviso en nuestro cuerpo. Que será diagnosticado como otra enfermedad y tratado el síntoma, en un ciclo absurdo del desconocimiento de nuestra grandeza y poder, destructor y sanador. La diferencia, nuestra conciencia del Ser.

    Si descartamos, para no complicar, los envenenamientos, los virus y los traumatismos, el resto de afecciones de la salud humana tienen un origen en la relación del individuo consigo mismo, con la sociedad y con su herencia familiar. Es riguroso, aunque difícil de encajar, que la mayor parte de enfermedades tienen origen en emociones mal tratadas, y en actuar en contra de nuestros propios principios, los que nos marca nuestro propio interior, nuestro Ser.

    Todo esto esta ayudado por una alimentación no adecuada, un stress constante y una respiración inconsciente que no nos deja mucho margen para que nuestro cuerpo gestione la salud como es su obligación. Hipócrates, heredero de 19 generaciones de médicos y acumulando 900 años de experiencia familiar, decía “que la alimentación sea tu medicina, que tu medicina sea tu alimentación” y a esto poco puedo añadir.

    Este conocimiento de la salud se debe divulgar, y no son suficientes los puntos de información médica para hacerlo, es necesario para ello implicar a cualquier profesional de la medicina en los que se incluyen los de la Odontología.

    En la fundación de la FDU Federación Dental Universitaria, en las propuestas de formación,  además de la carrera de ingeniería Dental, que me atañe directamente, propuse la formación en Odonto-Psicología donde el Odontólogo se convierte en un terapeuta que interpreta las señales que emite el paciente y lo instruye y guía hacia una nuevo concepto de salud.  Con esa nueva visión, se le inyecta autoestima mediante los tratamientos  estéticos y funcionales y se le recuperan fisiologías pérdidas que se sabe que repercuten directamente en los órganos sintomáticos del paciente. Al mismo tiempo que se le instruye en alimentación sana y se le enseña a afrontar los retos de la vida con serenidad.

    Cambiar nuestra dependencia de una medicina externa, hacia una salud interna, es un tema educativo, social, personal, y la odontología sería solo un pequeño aporte, pero hay que hacerlo. Aunque solo se recuerde al paciente que la mala gestión de las emociones,  repercute en los cuerpos sutiles y energéticos que nos regulan, y que una carga mental negativa y repetida bloquea o activa programas biológicos que al final terminan en desgaste y enfermedad.

    Hay una frase que leí una vez y que ahora lamento no saber su autor, decía “Si Dios nos tuviera que dejar una nota sobre lo que hacemos mal en nuestra vida, para así corregirlo, no podría encontrar mejor hoja de papel que nuestro cuerpo para escribirla” y es que para muchos estudiosos de la salud, la enfermedad es un maestro que nos enseña el camino perdido de nuestro proyecto vital, no es un castigo. Lo único que tenemos que saber es el abecedario biológico que usa naturaleza para enseñarnos y para eso los todavía insuficientes profesionales sanitarios y en este caso los profesionales de la Odontología, deberán esforzarse en aprender y enseñar el camino de la salud que pasa indefectiblemente por la comprensión de nuestro verdadero Ser.

    Josep Àngel Grau i Subirà

     

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