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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 28
    Abril
    2013

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    ¡Volvamos a empezar!

    Cuántas cosas suceden sin que -aparentemente-  podamos intervenir. Me salto las noticias de política local, o nacional, o europea, y me refugio en El Roto, que con una o dos frases resume la Realidad. En la viñeta de hace dos días vemos a un médico de pie que atiende a un enfermo, tendido en una camilla.

    Médico: ¡Levántate y anda!

    Enfermo: ¿Hace milagros doctor?

    Médico: No, necesitamos camas libres.

    Y en la viñeta de ayer una persona señala con la mano una grieta en la pared, que va de arriba abajo en diagonal:

    No es una grieta, es el gráfico de mi economía, dice.

    No huyo de las noticias de política local, o nacional, o europea. Es más sencillo: me las sé de memoria, como cada uno de nosotros. Afuera llovizna, casi no hay movimiento en esta mañana de domingo. La lluvia de dos días habrá servido para aligerar algo nuestra pesada carga de sequía invernal, pero es insuficiente. Lo bueno que ocurre son apenas migajas que caen en saco roto, porque casi todo lo demás es corrosivo e indolente.  Mirar ahora es dejarse llevar por una sequedad mental que aturde y que conmueve. Las ideas empiezan a faltar, y los gurús televisivos han agotado ya sus reservas de elocuencia. Los grandes ideales han desaparecido, y tan sólo se oyen las profecías de los economistas de Wall Street y de las sucursales de Wall Street. Así que concentrémonos en lo que significa la lluvia, las imágenes que se reservan a la melancolía de unos leves apuntes de la realidad pequeña. ¿Qué podemos hacer a partir de ahora? Recuerdo Oporto de nuevo, la sensación de haber desarrollado un leve sentimiento de amor por un tejido urbano que hasta hace poco yo sólo conocía de oídas, o por haberlo visto en alguna fotografía. También recuerdo mi infancia, y en algunas fotografías mentales que conservo soy capaz de sentir con los cinco sentidos el sabor de un pastel, el tacto del pan, las manos de mi abuela entre las mías, por la calle Velázquez, entrando en una tienda. ¿Cómo nos podemos dejar arrastrar por la desidia si aún tenemos recompensas y recuerdos y capacidad para hacer que todo cambie? La agitación mental puede hacernos mejores, y en la exposición permanente a la crisis hay un germen de valentía que saldrá a flote. ¡Volvamos a empezar! 

     

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