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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 08
    Julio
    2013

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    Un viaje por Ciutat

    Acudimos al encuentro de los amigos. Ciutat se extiende más allá del centro, y el trayecto es como un pequeño viaje a otra ciudad. Transitamos por detrás del Portixol, de Cala Gamba, a la derecha está el heroico teatro de Mar, que junto con el Sans lleva ahora mismo la bandera del teatro en Ciutat, dejamos a la izquierda un gran descampado antes de llegar al Coll d’en Rebassa, y de repente aparece la gran chimenea de frente, una de las pocas que quedan, sino la única, como un recuerdo de otros tiempos, ni mejores ni peores. Aparcar no es fácil, como no lo es ya en ningún sitio, pero llegamos en seguida, en una noche agradable que ya empieza a ser calurosa, y hablamos. El asunto es lo de menos. Las palabras se saborean porque en ellas late al corazón humano, sobre todo a medida que nos hacemos mayores. En El Triunfo, Manolo corta el jamón de maravilla, y en el plato luce su geometría euclidiana, que es la forma que enmarca los otros ingredientes: el color, el sabor, la intención. El tiempo se detiene un rato, una hora o dos, yo me he tenido que sentar en un taburete, porque no había más sillas, y desde esta altura me parece que el local destella de luces y de conversaciones. Los parroquianos son de mediana edad, con sus raciones de jamón, de gambas, de calamares, de pan con aceite, con sus cervezas y sus copitas de vino, y en el ambiente del local flota la sensación de que hay algo que hace posible la alegría fugaz durante un rato, al abrigo de la alegría de los otros, el mundo que se convierte poco a poco en algo accesible, no en un escenario de noticias absurdas. La sociabilidad es el atributo más extraordinario de las personas humanas, porque a su calor nos relacionamos como si fuera una tabla de salvación en medio de las turbulencias individuales y colectivas. Después, cuando regresamos a casa, ya es de noche, y la iluminación produce sombras que acompañan, sin un halo de misterio.

     

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