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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 24
    Enero
    2013

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    Un poco más allá de Ciutat

    Antes del desvío de la autovía hacia la C713 hay un poderoso bosque de pinos, y un poco más allá del lugar en donde estaba la caseta del peón caminero contemplo a mi derecha los 25 plátanos que señalan la linde de Son Verí. Detrás de ellos el campo es de un color verde impresionista que suaviza cualquier rugosidad, un esplendor que me deja en el centro de mi memoria. De hecho, compruebo día a día que la apreciación de ciertos enclaves del paisaje sólo es posible cuando han pasado muchos años desde que los conocimos. Es como si en cada encuentro las imágenes quietas en la penumbra resucitaran de golpe gracias a un relámpago que las ilumina. Así que algunos viajes cortos nos ayudan a descubrir nuestro mundo interior, que se ha ido formando lentamente a base de estímulos que han fraguado entre alegrías y decepciones. Hay algunos almendros en flor, sobre todo de flor rosada, pero el estallido esperará a que el viento y el frío amainen, según sugiere la experiencia. Un campo de higueras a mi izquierda se parece a un ejército de esqueletos que verdearán en primavera aunque parezca imposible. Desde el camino de Marratxinet, el pueblo se ve sobre la colina alargada, y Pòrtol se intuye más allá, según un urbanismo basado en la utilidad que fue el criterio de un puñado de excelentes maestros de obra. Abro la ventanilla del coche para sentir el aire que corre por el cañaveral que hay al lado del estanque en el que nos bañábamos de jóvenes, despreocupadamente.

    Motivo: Entrada a Sa Cabaneta, desde Ciutat

     

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