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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 20
    Enero
    2016

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    Ciutat

    Un hombre que camina solo

    Lo veo mientras voy a comprar el periódico. Está sentado a una mesa, en uno de los bares a los que da el sol, a media mañana, con sus gafas oscuras y su sombrero de paja resguardándole la cara. Tiene el café al alcance de la mano, y aunque no se le pueden ver los ojos no hay duda de que está en una actitud pensativa, como otras veces. Lo conozco de verlo casi todos los días, y tengo la sensación de que es un hombre muy sociable, porque al cruzarnos me saluda con una cordialidad casi melancólica. Es posible que piense de mí lo mismo que yo de él. Las simetrías en la vida se dan con bastante frecuencia, y las personas nos vamos pareciendo poco a poco. Yo también busco el mar, por las mañanas, y su azul matizado por las diferentes tonalidades del aire me llega a suscitar estados de ánimo diferentes. En estos días de enero la atmósfera es de una transparencia delicada, y se puede ver el horizonte con nitidez, como si el mundo estuviera a nuestro alcance. Las montañas tienen volumen, y el verde escaso de este invierno resalta más. Y también resalta la presencia de las personas humanas que nos acompañan desde su soledad. Al regresar de la papelería con el periódico en la mano, el hombre ya no está sentado a la mesa del bar pero no tardo en verlo delante de mí, caminando lentamente, a un ritmo que parece provenir del miedo a no tropezar, y que sin embargo transmite elegancia, una manera de saber estar en el mundo no exenta de autocrítica, mientras se recuerdan, en lontanaza, los días más hermosos de la vida. Su panamá casi blanco destaca al sol de la mañana, por contraste con su ropa oscura. Quizás al verlo a él se me aparece con claridad el futuro, semejante a esa niebla que vemos depositada en los valles en estos días de invierno y que nos anuncia algo sin que podamos saber lo que es porque está justo detrás. Caminamos juntos. 

     

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