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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 19
    Abril
    2016

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    Ciutat

    Un cigarrillo caído

    Una mujer de mediana edad que viste  unos pantalones azules y una chaqueta raída está a punto de cruzarse con otra mujer que camina a buen paso. La mujer de pantalones azules le suplica a la otra mujer que se detenga para pedirle dinero. La otra mujer se detiene y escarba en el bolsillo, y se le cae en el suelo el cigarrillo que se acababa de poner en los labios. Me fijo en los pantalones azules de la que mujer que pide y en el cigarrillo caído. No sé por qué extraña asociación de imágenes me viene a la memoria el acordeonista que hace unos días apareció de pronto en la acera, un poco más arriba de donde me encuentro ahora observando esta escena, como si hubiera venido de golpe para llamar la atención a los vecinos sobre algo desconocido. Las melodías que interpretaba eran la expresión de una fuerza y de una crispación que parecían incontenibles y que proyectaba como si quisiera decirnos algo con su música. Lo que ocurre en la ciudad siempre nos interesa, porque al escarbar en nuestras vísceras tiene una significación que no podemos dejar de lado. La sociedad en que vivimos nos ofrece una extraña mezcla de imágenes que parecen ajenas a cada uno de nosotros y que, sin embargo, nos espolean el espíritu y nos afianzan en la idea de que la libertad de las personas las puede conducir a paisajes muy diferentes. Un cigarrillo caído en la acera y una moneda que ha cambiado de bolsillo nos comunican mucho más que un cigarrillo y una moneda. Explican con su quemazón lo que el acordeonista nos quería decir la otra tarde. Al continuar hacia el centro de Ciutat quizás me cruce con él.   

     

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