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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 13
    Septiembre
    2013

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    Un abismo entre los ciudadanos y los políticos

    Voy andando por la acera lateral de La Rambla. Ando deprisa porque se me ha hecho tarde y voy a llegar con retraso. Desde una moto oigo que alguien me llama por mi nombre, y en un primer momento no reconozco al conductor, debido al casco que oculta su cara casi por completo. ¡Soy Marçal, me dice! También va al concierto de la Simfònica. Yo había leído que el concierto se iba a realizar en la parte exterior del teatro Principal, aunque no me imaginaba cómo iba a ser posible. Enfrente del teatro hay un grupo de personas vestidas para las grandes ocasiones. Hablan en corrillos, en grupos más o menos grandes. Reconozco vagamente los semblantes de algunos políticos oficiales. ¿Habrán venido al concierto de la Simfònica? Sería extraño, desde luego. A medida que nos acercamos oímos música regional. No era éste el concierto al que veníamos Marçal y yo. Pero al girar nos damos cuenta de que la orquesta está en la pequeña plaza que hay a un lado del centro cultural de La Caixa. Sólo al acercarnos podemos oír a la Orquestra Simfònica, porque hay muchos ruidos en Ciutat a esta hora, que se superponen los unos a los otros y se mezclan, formándose un barullo. Hay varios cientos de personas, muchas más desde luego que en el exterior del teatro Principal, en donde al parecer –según me informa un policía- se va a celebrar un acto para conmemorar la Diada de Mallorca. No lo sabía, que hoy se celebrara la Diada de Mallorca. Debe de ser, supongo, algo que celebran sólo los políticos, y por eso van vestidos para las grandes ocasiones. Al parecer, son muy aficionados a aplaudirse a sí mismos. Una fiesta para los políticos, que a los ciudadanos nos importa un bledo, no tan sólo porque ni tan siquiera nos habíamos enterado que se celebrara, sino porque lo que nos interesa es la Simfònica, que sobrevive en equilibrio inestable, sin presupuesto y sin programa para la temporada próxima. Creo que el músico que dirige a la orquesta es Agustí Aguiló, porque logro entreverlo entre la gente que se congrega a su alrededor, en círculo. Interpretan bandas sonoras de películas, y los espectadores aplaudimos melancólicamente después de cada pieza. Se puede oír mejor si me desplazo unos metros. Al moverme de esta forma he de ver por fuerza a los políticos, que al acercarse la hora de empiece de su acto–las ocho- empiezan a entrar, y desparecen por fin de nuestra vista. La música de la Simfònica sigue en libertad, pero sometida a la desventura de su difícil futuro. De repente el ruido de antes ha desaparecido, y el sonido de la Orquestra suena con una transparencia de cielo azul. Es una música profunda y hermosa, que inunda Ciutat y se expande por las calles y las plazas, que se oye desde todos los lugares y que emociona por su tono de universalidad.  

    Motivo: Concierto de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears, en la Plaza Weyler. Al lado, en el teatro Principal, los políticos celebran la Diada. Es la escenificación casual del enorme abismo entre los ciudadanos y los políticos.

     

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