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Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra
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Blog Mirades a Ciutat / Los límites de la tierra - M Angel Moyà Juan

M Angel Moyà Juan

Com un viatger, que de sobte es reconeix en una fotografia. // A los lejos unos árboles, y el tiempo que bordea la realidad, y la moldea, y la envilece y exalta, y la construye.

Sobre este blog de Mallorca

Desde muy temprano las calles de Ciutat buscan un interlocutor, o un gesto que sea premonición de algún conocimiento. // La tierra, con la que se produce este intercambio en el que hay que ser consciente de los límites.


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  • 13
    Enero
    2016

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    Ciutat

    Tres fotografías de Josep Planas

    Miro detenidamente algunas fotografías de Josep Planas i Montanyà. Las que he podido encontrar en internet. Una mujer toma una fotografía. Ha dejado el paraguas y el bolso en el suelo, en el escalón que da acceso a una vivienda. Su pie izquierdo tambén se apoya en el mismo escalón, y hace lo mismo que Josep Planas: interesarse por Ciutat, esa ciudad en la que vivimos y que a veces es una perfecta desconocida. Había mujeres que fotografiaban Ciutat, hace cuarenta años, o quizás cincuenta.  

    En otra fotografía se ve a un botijero, uno de aquellos vendedores ambulantes que desde nuestra mirada de ahora nos parecen de una época remota, una representación de algo que nos remite a una España olvidada, pero no del todo. Una mujer, seguramente una turista, vestida de verano, le está fotografiando. De nuevo es una fotografía sobre el acto de fotografiar. ¿Qué es lo que merece ser observado? Lo que vemos en la calle, día a día, merece ser recordado, y el esfuerzo que se requiere para recordar Ciutat se alivia con las imágenes que nos ha legado Josep Planas: gracias a él podemos saber de dónde venimos.

    Y la tercera fotografía no es de Ciutat sino del Port d'Eivissa. Un hombre está sentado en una escalinata. Tocado por una boina como la de mi abuelo, observa a dos niños pequeños, que quizás sean sus hijos. Los observa mientras ellos juegan, o buscan algo, o simplemente merodean por allí para pasar el rato. Quizás este hombre con boina no sea el padre de los niños. Hace décadas los niños jugaban en la calle sin que los padres se preocuparan en exceso: los peligros de ahora no acechaban aún. Al fijarme bien en la imagen, uno de los niños mira algo que envuelve la balaustrada, quizás unas cuerdas. El otro niño le observa, y también el hombre, que lleva algo en la mano, pero no puedo saber lo que es.

    Cada vez que observo una fotografía, agradezco al fotógrafo la imagen que nos ha legado, porque es una manera de relacionarme con el pasado, es decir: una manera de entender el mundo. Leo en la prensa que Josep Planas murió ayer en Ciutat, la ciudad que él mimó con su mirada. Además de estas tres fotografías, he visto otras, las que contiene un libro que está en los anaqueles de la biblioteca de la Misericordia. Tendré que volver a consultarlo, porque recuerdo una imagen de la zona en la que vivo, cerca de la Policlínica, en la que se aprecia cómo era Son Dameto.

    Miro por la ventana, como otras veces, como si quisiera fotografiar la calle en la que vivo. Mirar es intentar comprender. Fotografiar es remitir al futuro la comprensión más cabal: la que sólo pueden dar el tiempo y la experiencia.

     

     

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